«Podrían evitarse asesinatos con una mayor atención al maltratador»

Este experto propuso en la comisión del Congreso y Senado hospitalizar al agresor para un tratamiento mental


A Coruña / La Voz

El psiquiatra Francisco Alonso-Fernández (Oviedo, 1924), catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, es uno de los expertos que intervino ante los integrantes de la comisión de Sanidad del Congreso y el Senado que estudió el auge de la violencia de género.

-¿Cómo ve este problema?

-La violencia de género tiene equivocaciones tremendas, empezando por el nombre y el concepto. Es un nombre que no dice nada. Habría que llamarle síndrome de Otelo y bajo él se incluye al maltratador masculino, a la maltratada femenina, y la relación de la pareja. El protagonista sobre el que hay que actuar es el maltratador. Insisto en que hay una cadena de equivocaciones y las intervenciones se hacen mal porque no hay programas sobre la salud mental del maltratador con los que se salvarían las vidas de muchas mujeres.

 -¿Cómo sería eso?

-Hay factores de la personalidad que hay que buscar en el Otelo de turno. Son cuatro. Primero: los antecedentes de maltrato infantojuvenil. Los niños maltratados se vuelven maltratadores. Segundo: las personas muy estresadas por factores laborales o económicos. Tercero: el consumo de alcohol, que es algo tremendo y se asocia a los otros factores. Esto es algo que influye en 50 % de los agresores, tanto con un consumo esporádico como con una adicción. Y cuarto: el trastorno mental, que puede ser bipolar, esquizoide, etc.

-¿Y qué propone hacer?

-Tenemos que recuperar al maltratador cuyo estado mental es anómalo; es como un árbol en el que estos cuatro factores son las raíces, el tronco serían los celos y la violencia, las ramas. El machismo y los celos tienen una base común y luego estalla la violencia de odio o de defensa, porque hay maltratadores que se sienten muy solos y matan por sentirse desamparados. Otros matan por celos, porque al ver que la mujer no va a ser suya dicen que tampoco va a ser de otro. Es necesaria una intervención urgente para salvar y proteger a la mujer, pero actuando sobre el maltratador. La orden de alejamiento lo que hace es activar los celos.

-¿Por dónde hay que empezar?

-Desde el punto de vista de la saludad mental el tratamiento, dependiendo de la situación del maltratador, puede aplicarse en cuatro apartados: programa de remodelación de la personalidad, rehabilitación psicosocial, con trabajos en oenegés o tareas de servicios sociales, asistencia psiquiátrica ambulatoria y asistencia psiquiátrica en régimen de hospitalización.

-¿Es posible hospitalizar a un maltratador?

-Tiene que haber un mandamiento judicial. Todo esto hay que hacerlo mediante la colaboración entre el psiquiatra y el juez: un psiquiatra que dirija el programa e informe al juez de los resultados. Esto evitaría un problema que se da ahora, que es el abandono precoz del programa de rehabilitación, sobre todo en los maltratadores jóvenes. A la mujer no se le protege solo con una orden de alejamiento, esa es una apariencia y lo que hace es incrementar los celos. Tiene que haber un programa de recuperación del maltratador que coexista con el alejamiento.

-¿Son recuperables los maltratadores?

-Si recuperamos al maltratador evitamos un peligro social: que haga lo mismo con otra mujer. Los maltratadores tienen una discapacidad relativa para mantener una relación de pareja, pero se les puede capacitar. Hay que poner mucho esfuerzo y orientar el enfoque de este problema…

-¿Shakespeare tiene la solución?

-Shakespeare, lo mismo que Dostoyevski o Cervantes, son grandes maestros de la psicopatología, de la salud mental. A muchas mujeres asesinadas se las podría haber salvado si hubiéramos atendido más al maltratador. Tenemos que hablar en nombre de las mujeres asesinadas y por eso entiendo que debo manifestar estas cosas ahora que hay un acuerdo sobre el tema.

«El 30 % de las agresiones comienzan durante el embarazo»

Miembro de la Academia Nacional de Medicina, Francisco Alonso-Fernández fundó en A Coruña, y dirigió, el primer club de socioterapia existente en España y entre las cuestiones en las que es un experto están distintas adicciones, empezando por el alcohol, o la psicohistoria.

-¿Por qué ha explotado ahora esta violencia contra la mujer?

-Hasta que se puso en marcha el control de la natalidad el machismo tenía tan dominada a la mujer que no necesitaba recurrir a la violencia; se practicaba sobre la mujer una educación para que llevara una vida dependiente del hombre. Con el control de la natalidad vino la emancipación de la mujer, que está aceptada por el hombre, y trajo consigo crisis de pareja, de la familia... Es un fenómeno emergente donde el protagonista es el hombre e interviene mucho el machismo, que considera a la mujer como una propiedad suya.

-¿Por qué dice que debería llamarse ‘síndrome de Otelo’?

-Porque ahí entra la pasión de los celos, un fenómeno muy amplio que va desde el delirio de celos hasta los que son producto de unas sospechas. Los celos son muy variables. En Otelo son un delirio inducido por el amigo. Muchas veces estallan cuando la mujer quiere separarse o con el embarazo: el 30 % de los maltratos comienzan durante el embarazo. El machismo está en el origen del problema y los celos son el detonante que lleva a la violencia. Otelo termina matando a Desdémona, su mujer; anticipa esta violencia emergente desde hace años, que hoy es como una pandemia de maltrato machista en la mayor parte de los países, sobre todo los occidentales.

-¿Es algo que va en aumento?

-Las cifras son tremendas: el 10 % de las mujeres están siendo maltratadas y el 30 % lo han sido o lo serán; esto significa que una de cada cuatro mujeres va a sufrir a un maltratador.

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