Sibila Freijo: «Mis lectoras aseguran que mi libro 'pone' muchísimo»

«A las mujeres les gusta el sexo mucho más de lo que dicen, y a los hombres, mucho menos», afirma la escritora coruñesa.

.

a coruña / la voz

Aunque tiene nombre de pitonisa de la antigua Grecia, Sibila Freijoo (A Coruña, 1972) no pretende ser una gurú del sexo. Se conforma con que su primera novela -Lo que no sabía de mí (Ediciones B)- haga pasar un buen verano a sus lectores.

-Los textos promocionales de su novela dicen que en ella hay sexo explícito, lenguaje tórrido y erotismo de alto voltaje. ¿Su libro «pone»?

-Mis lectoras aseguran que mi libro pone muchísimo. Esta novela excita pero también incita.

-¡Con usted el verano promete!

-A las mujeres les digo que lo lean, porque les va a poner mogollón; y a ellos les digo que se lo regalen a su mujer, y se pasarán un buen verano. Leyéndolo se le pueden ocurrir un montón de cosas o normalizar otras que puedas pensar que son raras.

-¿Cuántas veces le han preguntado si la protagonista es usted?

-No soy yo, pero tiene bastantes similitudes conmigo, en tanto en cuanto estoy separada y tengo dos hijos. En el libro me interesaba reflejar qué es lo que ocurre tras un matrimonio muy largo, cuando no te has acostado con nadie más, porque es un proceso por el que pasan muchas mujeres.

-Todavía se lee mucha novela erótica envuelta en la cubierta de otros libro más sesudos. ¿Por qué todavía hay tanto tabú?

-Esa parte te la ahorras con el libro electrónico. Puedes estar leyendo las máximas guarradas en tu Kindle que nadie se entera [risas] Según mi editora, por eso con los libros eróticos funciona muy bien el eBook. Al hilo de esto, si algo le tenemos que agradecer a 50 sombras de Grey es que abrió el camino a que nadie se avergüence de leer este tipo de contenido.

-¡Vaya! Me había propuesto entrevistarla sin aludir a ese libro… ¿El erotismo se lleva mal con la buena literatura?

-Antes de ponerme a escribir este libro, me dediqué a leer mucha literatura erótica. Quería saber lo que había y, realmente, nada me gustó mucho.

-¿Alguna cosa salvable?

-Lo que me parecieron más turbadoras son las cartas de James Joyce a su mujer, Nora. Y son de finales del siglo XIX. ¡Eso sí que es porno!

-Eso es como contraponer la peli «Historia de O» a Rocco Siffredi.

-Sí, o ver el porno para mujeres de Erika Lust. Yo creo que las mujeres dicen que no les gusta el porno de los tíos, pero a algunas les gusta. Hay mucha hipocresía.

-¿A quién le gusta más el sexo, a los hombres o a las mujeres?

-A las mujeres les gusta el sexo mucho más de lo que dicen, y a los hombres, mucho menos.

-¿Lo dice en serio?

-¡Ay! Los hombres son muy de boquilla. Y luego como te pongas en plan cañero con ellos, hay pocos que te sigan el ritmo…

-Será que ellos también son pudorosos...

-Y que se les va la fuerza por la boca.

-En las novelas eróticas suele haber eufemismos muy ridículos. Usted, en cambio, ha optado por un lenguaje muy real.

-La gente quiere oír lo que se dice, en realidad, en una cama. ¡Aunque sea al menos para inspirarse! Como afirma Woody Allen, para que el sexo sea bueno tiene que ser sucio. En el libro intento que estas situaciones sea creíbles. ¡Un polvo es un polvo!

-¿Disfrutar del sadomasoquismo es compatible con ser feminista?

-¡Claro que sí! En la cama todo cobra otra dimensión. Puedes ser feminista en la vida y que te guste que te aten en la cama. El sexo es la parte más animal y salvaje que tenemos. Podemos ser libres, sin convencionalismos.

-Desde su experiencia, déme un consejo para aquellas mujeres que tengan a sus maridos algo adormilados o lleven toda la vida haciendo lo mismo.

-¡Leer este libro! A los hombres les dará una visión muy clara de cómo vive la sexualidad una mujer y a ellas les va a proporcionar un montón de ideas excitantes. En él están todas las fantasías sexuales. Lo que no se puede es caer en la monotonía, aburrirse en la cama. La cuestión es ponerle chispa. ¡Si leen mi libro, van a pasar el mejor verano de su vida!

Curiosidades del libro: Tiene una banda sonora asociada en Spotify y cada capítulo lleva el título de una película relacionada con el argumento.

Su barrio: Freijo se crio en el barrio de Riazor y, antes de emigrar a Madrid, estudió en el colegio Obradoiro y en el instituto Masculino.

«Tuve que cerrar mi tienda de té porque atendía más a mi novela que a los clientes»

Sibila Freijo es licenciada en Ciencias de la Información. Comenzó su carrera en el mundo de las agencias de comunicación, para pasar muy pronto al sector de Internet. Durante más de 18 años se ocupó de los contenidos de las páginas web de revistas como Elle o Semana. Todo ello lo simultaneaba con su blog Sexo en Chamberí, bajo el seudónimo de Carlota Valdés. Su alter ego en la red protagoniza su primera novela, Lo que no sabía de mí. Inmersa en la escritura de su segundo libro, en septiembre lanzará a las librerías la segunda parte, Lo que descubrí de ti.

-¿Cómo fue eso de encerrarse a escribir? ¿Conserva alguna anécdota del proceso?

-Pues sí. Hace un año monté una tienda de té en Malasaña, pero pensaba más en escribir que en atender a los clientes. En realidad, escribí las dos novelas mientras despachaba. Tuve que acabar cerrando la tienda, porque no estaba a lo que estaba [risas].

-Pero en su novela no solo se habla de sexo.

-No, claro. Salen muchos temas. La protagonista trabaja en una oficina que es una selva, está el tema de la maternidad, el de las aplicaciones para ligar... [En concreto, habla de Tinder y Adopta un tío]. Es un personaje al que le van pasando muchas cosas, aparte del sexo, que lo hay, y a cascoporro.

-Usted defiende que hablar de sexo es importante para hacer bien el sexo.

-Totalmente. Y le digo más: Las conversaciones sobre sexo tienen que empezar a estar al mismo nivel de todas las demás. El sexo es vida. Tiene que salir del armario y formar parte de la vida cotidiana. ¿Por qué no hablar del polvo que has echado la noche anterior? ¡Adelante!

Votación
19 votos
Comentarios

Sibila Freijo: «Mis lectoras aseguran que mi libro 'pone' muchísimo»