Naíma Acuña: «Hay gente que no lleva bien ver una chica a la batería»

Especialista en jazz por el Conservatorio Superior, toca con Inmaculate Fools y otros artistas como Loquillo, Estopa, Hombres G o Greg Osby


Me cuenta lo que le sucedió hace poco. Le llamó un productor de un artista importante de este país. La había visto en un vídeo en YouTube y le dijo que era la ideal para formar parte de la banda del famoso cantante. «Me dijo que lo veía como algo seguro, pero en cuanto lo comentó con otra gente le empezaron a decir que no lo veían claro... Lo peor es que te prejuzgan. He perdido trabajos por ser mujer. Hay gente que no lleva bien ver a una chica a la batería», asegura Naíma Acuña Rodríguez. «Es Naíma, con acento, no Naima», matiza mientras observa si lo escribo bien en mi libreta. Aunque cuando habla del machismo musical se pone seria, se pasa toda la charla sonriendo. «Soy bueniña, pero si me molesta algo tengo mucho carácter», confiesa esta música profesional que tiene la manía de «mirar la punta de las baquetas para ver si están gastadas aunque ya sepa que están bien». De vez en cuando desvía su mirada hacia el Apple Watch que le regalaron esta semana por su 29.º cumpleaños. Dice que no tiene pareja. «Estoy libre. Viajo mucho y es difícil tener una estabilidad», apunta.

Camino de Suiza

Hija de José Antonio Acuña, director de la Escuela Municipal de Música, nació en Westminster, Inglaterra. «Mi padre estudiaba música y mi madre llevaba un hotel. Recuerdo a mi padre tocando en Londres con gente que venía a ensayar. Me llamaba la atención. Creo que es mi primer recuerdo musical», cuenta. Con cuatro años aterrizó en A Coruña y no entendía nada de español. Tras un año en Zalaeta continuó la formación en la Grande Obra de Atocha y, a continuación, el bachiller en Adormideras. Se fue al Guildhall School de Londres y regresó para obtener la especialidad de jazz en el Conservatorio Superior. Lo curioso es que empezó a los 9 años con el piano. A los 12 tuvo que suplir al chico que tenía que tocar la batería... Y hasta hoy. «Le cogí gustillo. No había preparado nada, la primera vez que toqué fue por intuición», reconoce. Poco después rompió la hucha para comprarse su primera batería. Ahora, apenas 17 años después, es una artista a la que le surgen proyectos variados. Esta semana se va a Suiza. «Me llamó el saxofonista americano Greg Osby para formar parte de un grupo que acaba de formar. También estoy con Inmaculate Fools, y tenemos un concierto en Benidorm dentro de poco con Loquillo, Estopa y Hombres G. «Me encanta estar con Kevin Weatherill. Es famoso, pero una persona súper humilde y buen músico», comenta sobre el líder de los Inmaculate que está afincado en Cambados. «También me han llamado para un festival con Abe Rábade», añade esta coruñesa que mantiene contacto con Aaron Spears, el batería de Ariana Grande. «Le gustó un vídeo que colgué en Instagram. Para un músico son primordiales las redes sociales», sentencia.

Amante de la moda

Me muestra algunas ampollas en las manos. «Me echo crema hidratante pero...». Ensaya todos los días en su casa de Culleredo «donde puedo hacer todo el barullo que quiera». Le gusta el deporte, en especial el tenis de mesa y el fútbol, pero es más de ver que de practicar. Confiesa que le gusta la moda. «Soy coqueta y sí, la ropa me encanta. Soy de chaquetas y una loca de las zapatillas deportivas (lleva unas Adidas Gazelle de color negro). «Siempre que viajo me compro unas zapatillas», cuenta. No cocina y alcanza la felicidad «con un plato de pasta». Así es Naíma Acuña. Toca jazz, pop, soul y sueña con poder estar al lado del batería Brian Blade. Luce tres tatuajes en los brazos. «Los tres significan fuerza», explica con cierto tono misterioso.

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