El conflicto de los servicios de limpieza ya se nota en las calles

La recogida de basuras permanece desde el 16 de enero sin un contrato reglado


a Coruña / la voz

El lunes, el Sindicato de Traballadores da Limpeza (STL), mayoritario entre los trabajadores del sector, emitió un comunicado en el que advierte al gobierno local que tomará medidas judiciales contra él y convocará movilizaciones, sin descartar una huelga, en caso de que no corrija una serie de irregularidades en el servicio de las que la central asegura tener pruebas concluyentes.

Las acusaciones se dirigen directamente contra el alcalde, Xulio Ferreiro, y la concejala de Medio Ambiente, María García, que el pasado viernes se reunió con representantes del sindicato.

El gobierno local ha evitado comentar la nota del sindicato, que ha comenzado a organizar asambleas con los más de 400 trabajadores de los servicios de limpieza y recogida de basuras para informarles de la situación y de las posibles movilizaciones. Ese proceso estará concluido en unas dos semanas. El secretario general del STL, Miguel Ángel Sánchez, advierte que podría culminar con la convocatoria de un paro indefinido a inicios de agosto.

La principal queja del sindicato es que el gobierno local estaría contratando con otras empresas trabajos que ya están recogidas en el pliego del Ayuntamiento con Ferrovial Servicios-Cespa, que asciende a más de diez millones de euros anuales. Añaden que los empleados de esas nuevas contratas estarían cobrando salarios inferiores a los del convenio. También culpan al gobierno de reforzar operativos de limpieza especiales, como el «a pé de barrio», con trabajadores del turno habitual, lo que provoca «excesos de trabajo» y «déficit de limpieza» en algunos barrios.

Ese déficit, esté provocado por las causas que denuncia el STL o por otras, se ha dejado notar durante el último año en distintos puntos de la ciudad, sobre todo en los barrios menos céntricos, donde han aparecido contenedores a rebosar más allá del mediodía, como han denunciado diversas asociaciones y particulares.

Esos problemas no han pasado desapercibidos para la oposición, que en el pleno del pasado 3 de julio aprobó por unanimidad una moción del PP en la que reclamaba al gobierno local «medidas urgentes para terminar con el abandono de los barrios en los últimos dos años».

Los populares recordaban en la moción que el servicio de recogida de basuras permanece desde enero sin un contrato reglado, ya que el anterior finalizó tras 50 años de concesión. El gobierno local aún no ha sacado el servicio a concurso otra vez. Optó por licitar un contrato por 141.000 euros para que una empresa se encargue de la redacción de los pliegos. Se impuso una UTE formada por Medio Ambiente Tercer Milenio y Conurma, una firma que aparece en el sumario de la Gürtel y cuyas contrataciones por el Gobierno de Madrid han sido criticadas por Podemos.

Mientras el servicio no vuelve a ser adjudicado, lo que no sucederá como pronto hasta el año que viene, la anterior adjudicataria continúa ocupándose de la recogida de basuras en precario. Es decir, sus facturas deben ser regularizadas por el pleno antes de que se proceda a su pago. El gasto en el servicio asciende a casi 849.000 euros, de forma que a estas alturas la firma está a la espera de cobrar cinco millones de euros de los diez que percibe al año por la recogida de basura.

Dos contratos millonarios vinculados a un sector con pasado problemático

El servicio de recogida de basuras, por el que el Ayuntamiento paga diez millones de euros al año, está sin contrato desde el pasado 16 de enero. En el mismo mes del 2017 finalizará su contrato hermano, el de limpieza viaria, que asciende a una cantidad similar y está en manos del mismo grupo empresarial. En conjunto, cerca de 400 trabajadores ganan su jornal en ambos servicios.

Las amenazas de movilizaciones y denuncias contra el gobierno local se producen, por lo tanto, en la previa de la licitación de esos dos contratos, en los que están en juego cientos de puestos de trabajo y millones de euros.

Fuentes conocedoras del sector consideran muy probable que estalle un conflicto laboral que podría desencadenar una huelga, dado todo lo que está en juego y la compleja situación de los sindicatos que dominan el sector, en los que se están produciendo diversos movimientos internos.

Si estallase una huelga, sería la primera en el sector desde el paro de la planta de reciclaje de Nostián del 2013, que fue respaldado por los trabajadores de la limpieza viaria y la recogida de basuras, que prestan servicio en A Coruña y en los ayuntamientos del Consorcio de As Mariñas.

Aquel prolongado conflicto dejó paso a un largo período de paz social en la planta, que se ha mantenido hasta ahora, pero fue muy duro: se alargó más de cien días y durante el mismo se produjeron quemas de contenedores, sabotajes a los camiones de recogida e incluso un incendio que provocó graves daños en las instalaciones de Nostián.

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