¿Por qué me duele la espalda?

Es una de las estructuras fundamentales del organismo, una de las más robustas, pero también una de las que más dolencias ocasiona. No hacer nada es el peor de los enemigos para el dolor de espalda. Para afrontar las molestias se requiere ser muy activos


Me duele la espalda... ¡pero si yo no hice nada!». Este es uno de los lamentos que Estrella Pallín escucha con más frecuencia en consulta. «¡No hacer nada es lo que puede provocar las molestias!», exclama la fisioterapeuta. Muchos microtraumatismos se generan por la repetición de una posición en el tiempo. Mientras el esfuerzo físico tiende a reducirse en los trabajos, aumentan las horas que pasamos sentados, el peor enemigo de la columna. «La carga que soporta es el doble a cuando estamos de pie. Y esto genera estrés mecánico en el cuerpo», comenta Fernando Ramos del Hospital Quirón de A Coruña, que acaba de ser elegido presidente de la Sociedad Española de Fisioterapeutas.

Las cifras crecen pese a los esfuerzos en acortar su incidencia. El dolor lumbar es la causa más frecuente de incapacidad transitoria en los mayores de 45 años. «El 85% de la población lo sufrirá en su vida. En el caso del dolor cervical los estudios de prevalencia indican que nos estamos acercando al 70%», agrega el coordinador del Servicio de Fisioterapia del hospital. Ramos subraya el gasto sanitario que esto supone: «es uno de los más importantes del sistema sanitario. En algunos países europeos es superior incluso al que generan la diabetes y el cáncer juntos». Provoca absentismo y su porcentaje de discapacidad es elevado. «Cuando uno sufre un episodio de lumbalgia tiene muchas posibilidades de que se repita», explica desde su despacho de fisioterapia en Pontevedra Estrella Pallín.

La cronificación es uno de los problemas de las disfunciones del movimiento. Una cualidad que no debe alarmar al paciente. «El dolor de espalda, en el 98% de los casos, no se asocia con patología estructural grave. Es decir, no existe una relación entre el daño estructural del tejido y el dolor. Y eso es muy importante», insiste el presidente. Lo peor, añade, es que lleva asociado conductas por parte de los que lo sufren de «evitación» de ciertas actividades, como el ejercicio físico. «El dolor nunca es psicológico -subraya Ramos- pero la forma en la que lo afrontemos psicológicamente nos puede ayudar mucho». El fisioterapeuta hace hincapié en la divulgación de este factor: «el 80% de las personas van a tener hernias, es normal, es como tener arrugas en la cara. El dolor no es un indicativo por sí mismo. Nuestro cuerpo por dentro envejece de igual forma que por fuera».

Es lo primero que tratan de descartar en consulta. «Un dolor o una gravedad que no se corresponde con algo mecánico, sino sistémico. Un tumor en el lóbulo superior del pulmón puede provocar molestias cervicales», describe Ramos. Desechada una fuente de dolor de este origen, los casos que necesitan cirugía vertebral representan apenas el 2%. «Un cirujano -puntualiza- la puede recomendar cuando se pierde fuerza y/o sensibilidad en las piernas o en los brazos. Cuando hay una pérdida de control de los esfínteres o un cuadro neuroirritativo que genera un dolor discapacitante».

EL DIAGNÓSTICO

«Lamentablemente, en los últimos 10 años no hemos conseguido frenar la incidencia del dolor lumbar. Estamos fracasando: no estamos haciendo un buen diagnóstico», confiesa el responsable de fisioterapia del Quirón. «Trabajar la faja abdominal, los multífidos lumbares, el suelo pélvico o el fortalecimiento de la espalda se lleva haciendo desde hace más de 20 años, pero los estudios epidemiológicos indican que siguen creciendo los casos».

Para él, el camino está en la individualización de los casos a través de la exploración. Es crítico con pautar el mismo programa de ejercicios para toda la población. «Necesitamos diagnosticar más allá de la lumbalgia o cervicalgia. No existe un tratamiento genérico, hay que ir a la naturaleza del problema y al curso clínico de su patología».

Ante dos personas con el mismo diagnóstico médico, detalla, a una le puede beneficiar un ejercicio de extensión mientras a otra uno de flexión del tronco. Son movimientos antagónicos. Uno trabaja la cadera, otro moviliza un segmento lumbar. Estrella Pallín coincide con esta visión. «A las personas que sufren lumbalgias, el fisio les puede dar unas pautas para sentarse de forma correcta. Las que padecen cervicalgias, igual. Si es por una práctica deportiva, intentamos corregir el gesto. Las prescripciones se adaptan a cada caso, al igual que los ejercicios terapéuticos, que deben estar controlados».

«El dolor de espalda es de origen multifactorial, no podemos tener la receta si no sabemos qué lo origina», anticipa Fernando Ramos. El presidente de la Sociedad Española de Fisioterapeutas es especialmente crítico con los anuncios de fórmulas mágicas que proliferan en lo que a molestias musculares se refiere. «Ahora la moda es el pilates: no tengo nada en contra del pilates. Me parece que como método de acondicionamiento físico está bien pero, el terapéutico, solo se puede realizar con sanitarios». Ramos hace alusión a la proliferación de terapias de reiki, acupuntura, reflexología… «No hablo de masajes relajantes, sino de aquellos que venden curas. No se tienen en cuenta factores del aparato locomotor que pueden generar más dolor», resalta. El intrusismo es uno de los problemas de su profesión. Lo peor, según Ramos, es que no son ellos quienes acaban pagando sus consecuencias, sino los pacientes.

 FALSOS MITOS: CUIDADO CON…

EVITA EL REPOSO: Salvo casos específicos, hay que evitar el reposo. Favorece la atrofia muscular y la pérdida de masa ósea. La actividad física mejora la conducta y disminuye la percepción de dolor.

NO SIEMPRE ES BUENA LA PISCINA: En el agua la columna soporta menos peso, pero si hay un problema lumbar, puede ser perjudicial. Depende de cómo se nade. Del estilo elegido y la destreza individual. Si no es el correcto, puede suponer un estrés superior para la espalda.

TAICHÍ, PILATES O YOGA: «Si no tienes patología -apunta Fernando Ramos- cualquier actividad es saludable. Pero, cuando hay dolor, no se puede asistir a una grupal». Además, «hay que asegurarse de que es un centro de calidad», subraya Pallín.

LOS ESCÁNERES DE IMAGEN TIENEN LA ÚLTIMA PALABRA : No hay que alarmarse. «Es muy probable que tengamos algún pequeño cambio degenerativo a partir de los 25. Es normal, como las arrugas. Luego de los 30, uno de cada dos tiene alternación de disco», dice Ramos. «El cuerpo es un elemento activo. Llegamos a la causa del dolor muscular sin la necesidad de una resonancia», añade Estrella Pallín.

  

CONSEJOS PARA EL DOLOR

LA MEJOR POSTURA ES CAMBIAR DE POSTURA No existe una posición ergonómica perfecta. «La de sentado, por sí misma, es perjudicial», explica Fernando Ramos. La clave es levantarse a tirar un papel, recogerlo en la impresora, incorporarse mientras se envía un mail… 

MANTENTE ACTIVO Fortalece la musculatura de la espalda y del abdomen. El reposo, salvo que esté indicado, disminuye las funciones corporales 

EJERCICIOS INDIVIDUALIZADOS Cuando existe dolor, el ejercicio debe ser controlado y adaptado. 

EDUCAR EN DOLOR La espalda es una de las estructuras más robustas del organismo. «Hay mucho catastrofismo relacionado con el dolor lumbar cuando en el 98% de los casos no es un problema estructural», resalta el especialista.

PANTALLAS, TECLADOS Y MÓVILES Tienen que estar a una altura correcta. «Incluso la posición de los ojos, la mirada, está relacionada con problemas de la musculatura cervical. También las cervicalgias con el uso de los smartphones y tablets por la posición de cabeza y brazos», informa Estrella Pallín.

NO HAY RECETAS MÁGICAS Evita tratamientos que no estén impartidos por profesionales autorizados. «Reflexología, acupuntura no realizada por un médico, reiki, biorregulación… generan confusión y pueden agudizar el dolor», opina Ramos.

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