San Juan para todos los públicos

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a coruña/ la voz

«Las fiestas del barrio son en agosto, pero la fiesta de verdad es San Juan». Lo decía por la mañana en Radio Voz una vecina del Barrio de las Flores, donde presumen de que van ya por la tercera generación que organiza -y en esto coinciden casi con cualquier otra zona de la ciudad- la mejor hoguera y la mejor sardiñada de A Coruña. Con permiso de las peñas de los Mallos, de la Gaitera, de los Rosales, de Labañou... Porque lo de la invasión de las playas es relativamente reciente, de finales de los noventa quizás, aunque el espectáculo es tan grandioso y la farra tan enorme que a los más jóvenes les parece imposible que haya otra forma de festejar la llegada del verano.

El principio y el fin. Rito iniciático para muchos adolescentes, como los que contaban bien temprano, mientras hacían guardia para reservar sitio en Riazor, que aprovecharían su estreno en la noche de San Juan para quemar los apuntes del curso recién superado. Fuego purificador, en este caso exterminador.

Por miles bajan a las playas, pese a la amenaza de la marea (alta), pero muchos buscaron este año refugio en arenales de municipios vecinos para que nada les interrumpa la larga noche más corta. Y si la playa se queda escasa se busca acomodo hasta en el jardincillo de San Roque. Jaimas instaladas desde primera hora de la mañana en esa especie de atalaya desde la que unos cuantos disfrutan desde hace años de la hoguera, las sardinas y de una panorámica espectacular del arco iluminado por decenas de cacharelas, desde el Matadero hasta las Esclavas.

Los hay que se resisten al moderno tirón de la playa. Como mucho, asomar un rato para ver arder la falla, y vuelta al barrio para seguir disfrutando de las sardinas que, por estas fechas, también son una fiesta para marineros y pescantinas. Hasta en el corazón del 15004, con la calle Pardo Bazán a reventar, se mezcló el olor de la sardina asada con los acordes de los Limones del Caribe. Porque la gran fiesta popular de A Coruña hace sitio a todos, gana espacios y preserva los de toda la vida. La encargada del bar Picó Fino, en Labañou, (que cocinó mejillones y no sardinas) tenía claro el plan para la noche: «En cuanto cierre me voy con los amigos de siempre a Corea. No hay mejor sitio». San Juan para todos los públicos.

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