Duérmete, niño, duérmete YA

Conciliar el sueño no debe verse como un castigo ni es necesario aplicar métodos estrictos que generen ansiedad

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En algunas casas la hora de irse a la cama se convierte en la auténtica pesadilla. En otras, las noches se hacen eternas porque los niños se despiertan cada dos por tres. Conciliar el sueño no debe verse como un castigo ni es necesario aplicar métodos estrictos que generen ansiedad. La neuróloga infantil Tamara Pablos, del Hospital Quirón Salud A Coruña, nos da unas pautas para que dormir sea un placer.

1. A la misma hora

Cuanto más regulares seamos en horarios más acostumbramos al cerebro a que siga un ciclo de sueño normal, que coincida con horarios de luz. También en fines de semana. Los recién nacidos deben dormir al día 16-18 horas. Los de 2 años sobre 13 horas a lo largo del día. Hay que generar rutinas: el baño, la cena, el cuento... Siempre de la misma manera.

2. Poca actividad

Es conveniente que dos horas antes de meterse en la cama los niños bajen el ritmo. Hay que evitar la actividad física fuerte, aunque sí pueden estar jugando, pero más tranquilamente. La doctora propone evitar las consolas con vídeos violentos, carreras de coches o similares. Se trata de establecer una rutina de ritmo más bajo.  

3. ¿Cuánto deben dormir?

Un niño de 2 años debería dormir por la noche entre 10 y 12 horas seguidas. Lo normal a los 12 años es que al menos el sueño sea de 9 horas. Dormir menos de 9 puede afectar a su desarrollo y generarles mucha irritabilidad. El sueño es reparador y lo necesitan.

4. Ipads, móviles y tele

Evitar pantallas táctiles, luces azules lo máximo posible, porque es como señalarle al cerebro que es la luz del día. Fuera móviles, tabletas y cualquier tipo de pantalla similar. Dos horas antes de dormir no deberían estar en contacto con ellos. La tele en la habitación no es conveniente. 

5. Límites y calma

Si un niño se despierta y reclama atención hay que mantener la calma ante todo. Siempre y cuando, claro, descartemos que el llanto no es por nada grave. Hay que demostrarles que por que lloren o griten no van a conseguir nada especial, no se les va a leer un cuento, ni darles un vaso de leche ni por supuesto hacer una fiesta. Intentar hablar, bajarle el ritmo y no entrar en confrontación, porque se disparan. Que no vean un enfado directo, sí calmarlos para que no se crezcan y las concesiones han de ser mínimas. Tranquilizarlos si algo ha podido asustarlos, pero se debe poner límites. 

6. ¿Lo metemos en la cama?

Si es una noche no pasa nada, como costumbre es un problema. Igual que la toma nocturna de los bebés la aprovechan para el contacto físico, ese beneficio hay que controlarlo. No se trata de dejarlos solos, sí acariciarlos, hacerles ver que estás ahí, que noten que si les pasa algo acudes, pero hay que intentar mantenerlos en su cama. La doctora conviene que antes de que cumpla el año es mejor que el niño duerma en su habitación.  

7. Ni hambre ni beber demasiado

Se aconseja que los niños no se acuesten con ganas de comer ni tampoco después de haber bebido mucho para que no tengan ganas de levantarse al baño. Conviene también no tomar bebidas que los puedan excitar ni llenarlos, que no se junte la merienda con la cena. A partir de los dos años hay que valorar si ya no es recomendable la siesta. 

8. Dormir no es un castigo

Es mejor que los niños entiendan que irse a la cama no es un castigo. Mejor ofrecerles un cuento y acompañarlos con tranquilidad. Tamara Pablos apunta que dormir con un peluche no es un problema, pero es mejor que no tengan dependencia. Cuanto más autónomos sean, mejor, para poder dormir en otras casas sin que se repita un contexto. No agobiarlos tampoco con frases del tipo: «Duérmete que si no mañana estarás cansado». Es mejor no obligar. 

9. ¿La luz encendida?

No pasa nada si duermen con una luz pequeñita, luces ambientales, en caso de que tengan miedo a la oscuridad. Tampoco pasa nada si duermen con la puerta abierta. No es recomendable sentarse a su lado, ni darles la mano constantemente. Lo ideal es que aprendan a dormir solos, podemos entrar y salir. Si se levantan, mejor reconducirlos con tranquilidad a su habitación. 

10. ¿Y si se despierta siempre?

La doctora recomienda aplicar técnicas especiales de relajación con algún psicólogo o ir corrigiendo hábitos que son particulares de cada familia con ayuda de un experto si se perturba la rutina de los padres y los niños. Cuanto antes se inicie, mejor. Hay que darse un plazo, unos meses para ver dónde está el error. En otras ocasiones, son necesarios los fármacos. Se suele dar melatonina, la hormona natural que segregamos para regular artificialmente el sistema del sueño. No tiene efectos secundarios. 

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