Los ladrones vuelven a ponerse la careta de técnicos reparadores

Dos jóvenes se hicieron pasar por empleados de una eléctrica para desvalijar un piso en la zona del Ventorrillo

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A Coruña / La Voz

Los ladrones vuelven a A Coruña disfrazados de técnicos de empresas eléctricas, de expertos en reformas del hogar y de cerrajeros.

El último caso tuvo lugar hace apenas unos días en la zona del Ventorrillo. Una mujer sufrió una avería eléctrica en su piso y llamó a un electricista. El técnico llegó a la vivienda y le explicó a la titular que «el contador estaba quemado y que para repararlo había que llamar a la empresa suministradora», explicó la señora.

Hizo la llamada para solicitar la reparación. Pero qué coincidencia, porque muy poco tiempo después aparecieron en la puerta de su hogar dos jóvenes. La mujer les preguntó quiénes eran y se identificaron como técnicos de la compañía eléctrica: «Como los esperaba les abrí la puerta. Estaban bien vestidos, con una identificación en la solapa de la americana», y les permitió entrar.

Uno de ellos se sentó con la víctima en la cocina: «Apuntó en una libreta todos mis datos, e incluso me llegó a pedir la libreta del banco para comprobar las domiciliaciones de las facturas». Fue en ese momento cuando la mujer se percató de que estaba siendo timada. Se levantó e invitó al hombre a salir de su casa. Pero ya no hizo falta. Su compañero ya tenía la puerta del piso abierta y ambos se marcharon escaleras abajo.

La dueña del piso, con el corazón encogido, empezó a visitar cada estancia de su casa: «No me dejaron nada, ni joyas, incluso las de mis antepasados, ni dinero», contó la mujer.

Venden información a mafias

En este tipo de estafas y robos los ladrones no solamente se disfrazan de técnicos de empresas eléctricas. También realizan trabajos de construcción, reformas y de cerrajería.

Utilizando estas dos últimas profesiones los saqueadores «toman muy buena nota de la vivienda y de sus moradores», contaron fuentes próximas a la policía. Si comprueban que en el piso viven personas mayores y en la casa hay un buen botín «pueden regresar días después para robar, o bien venden la información a mafias y bandas que se dedican al saqueo de casas», contaron estas fuentes.

Cuando se trata de cerrajeros, lo más normal es que propongan cambiar el bombillo de la cerradura a los propietarios: «Si acceden a sus pretensiones, lo que hacen es no entregar la totalidad de las llaves de la nueva cerradura o realizan una copia», indicaron.

Si no son los propios trabajadores los que regresan a la vivienda para desvalijarla «pueden llegar a vender la información, es decir, la calle, el número del edificio, el piso y hasta los lugares donde se encuentra el botín por un precio que oscila mucho». Pueden solicitar un porcentaje sobre lo robado, «cuando la casa es rica», o desde 500 a 2.000 euros «si el botín es menor», subrayaron.

No hace mucho tiempo la Guardia Civil logró desarticular una mafia que se dedicaba a este tipo de estafas y robos. En esa ocasión el equipo estaba formado por miembros de países sudamericanos que utilizando la misma forma de trabajar lograron asaltar varias viviendas del área metropolitana y de la propia ciudad.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están en estos momentos trabajando «muy intensamente para dar con este tipo de estafadores y creemos que van a caer rápido», dijeron.

Las ofertas pegadas en semáforos o en buzones, «un peligro»

Tanto técnicos policiales como desde la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES) coinciden en alertar sobre el peligro que tiene contratar los servicios de reparación, pintura, electricidad... «que se ofrecen en papeles pegados en semáforos, señales de tráfico o farolas y las que suelen depositar en los buzones de las viviendas».

Si se trata de temas eléctricos, de agua o termos y calentadores, «lo más seguro es llamar a las empresas suministradoras», indicaron desde la Policía Nacional.

Expertos policiales también señalan que se puede llamar a un técnico ajeno a las compañías concesionarias, «pero nunca contratarlo por teléfono». Recomiendan quedar con la persona en la oficina, «si es que la tiene», y allí solicitar la documentación referente a la empresa: «Que esté dada de alta en el régimen industrial correspondiente, en la Seguridad Social...». Es la única forma de que si pasa algo «poder reclamar o denunciar, porque a veces lo barato sale demasiado caro», dijeron.

Desde la UCES manifestaron que todos sus asociados tienen que tener certificado de penales, estar dados de alta dos años en la Seguridad Social «y se les expende un carné con un código numérico», cuenta Rubén, responsable de prensa de la asociación.

Recomiendan a los usuarios que soliciten el carné del profesional que acuda a la vivienda: «En los nuestros se puede comprobar por Internet que la persona que acude es la contratada, ya que su fotografía aparece en nuestra página web».

Rubén recuerda que los cerrajeros de la UCES también solicitan la acreditación del cliente: «No podemos ir a abrir una puerta o a realizar una reparación sino sabemos que la vivienda es de la persona que nos llama», subrayó el experto.

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