Tabacos se suma a los edificios de la ciudad con letreros tramposos

En el cine París venden ropa y en la Delegación de Hacienda de Durán Loriga prestan libros, proyectan películas y hacen exposiciones


A Coruña / La Voz

Para los coruñeses es algo normal pero para los visitantes que no conocen la ciudad puede sorprenderles encontrarse con un cine donde venden ropa o con una Fábrica de Tabacos en la que despachan justicia. Esta última acaba de incorporarse a esos edificios coruñeses cuyos letreros son tramposos ya que anuncian que acogen una actividad pero en realidad es otra. Así, en el cine París de la calle Real, solo queda la nostalgia de las películas y de los actos culturales como aquella disertación de Gonzalo Torrente Ballester en la que resumía su vida docente y literaria con un «he cumplido como los buenos». Ahora, el local solo conserva el evocador letrero de tantas historias contadas en 35 milímetros, mientras de su interior salen a diario las prendas de la última moda.

Donde sí se puede ver cine es en la vieja Delegación de Hacienda, en la calle Durán Loriga. El letrero recordando lo que en su día fue este edificio sigue bajo el balcón de la fachada, aunque un poco más abajo una placa dice que aquello es la casa de cultura Salvador de Madariaga y, por lo tanto, no tiene nada que ver con el personal de Montoro. Este inmueble sorprende por la diversidad de entidades que acoge y que van desde el Centro Galego de Artes da Imaxe, el CGAI, hasta la Academia de Medicina, pasando por la Biblioteca de Estudios Locales y la infantil, el Archivo Municipal o la sede de la Asociación de la Prensa, además de ser sala de exposiciones.

Y de Durán Loriga a la Plaza de Lugo que es como se conoce popularmente aunque incluso a algún coruñés le sorprender descubrir que el nombre oficial de la misma es Mercado Eusebio da Guarda. Lo cierto es que algunos de estos letreros no engañan, al menos tanto como en otros casos, ya que junto al nombre -en un tamaño más que visible-de Plaza de Lugo aparece, en una grafía notablemente menor, lo de Eusebio da Guarda.

Otro caso de letrero tramposo, aunque menos, es el de Escuelas Municipales del edificio que Pedro Mariño diseñó a principios del siglo pasado y que está en la esquina de las calles Orzán y Fita. En la parte alta, en las dos fachadas a dichos viales, aparece dicha denominación y unos metros más abajo están los carteles de las entidades que lo ocupan ahora y son asociaciones de padres y madres de escolares. Hay una vinculación entre nombre y uso.

Todo lo contrario ocurre con la Fábrica de Tabacos, donde también se ha conservado el letrero en dos sitios: la fachada principal y una de las entradas laterales que no está claro si se trata de la calle Cigarreras, como dice la placa que hay en una esquina de dicha fachada, o la calle Abogacía como se puede leer justo enfrente. Otra duda más que añadir a estos letreros un tanto tramposos que siguen aumentando.

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