De A Coruña a Santiago en omnibús a vapor

Por Xosé Alfeirán

A CORUÑA CIUDAD

En 1900 dos empresas ofrecían este servicio, que necesitaba cuatro horas para cubrir el viaje entre las urbes

24 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La prueba fue un éxito. El 13 de mayo de 1900, un ómnibus a vapor de la compañía Automóviles Gallegos partió de A Coruña a las ocho y cuarto de la mañana. El viaje discurrió sin novedad y a la una y cincuenta de la tarde entraron en Santiago. Fueron recibidos con aplausos y vivas por una multitud deseosa de ver la novedad. Al día siguiente regresaron. Partieron a las seis y cuarenta y cinco minutos de la mañana y llegaron a las doce. En total, descontando las paradas realizadas en Carral y Ordes para repostar agua y carbón, el tiempo empleado fue de cuatro horas, con una velocidad media de 16 kilómetros por hora.

En días sucesivos, Automóviles Gallegos continúo sometiendo a examen a sus cuatro ómnibus por carreteras de los alrededores de A Coruña, forzando situaciones de peligro para ver cómo respondían. Las pasaron sin problemas, según cuenta la prensa de la época. Solo hubo un incidente que causó la primera víctima del progreso: una yegua que se encabritó al paso de uno de los ómnibus y fue atropellada y muerta en Ponte da Brexa, en Carral. El día 1 de junio, Automóviles Gallegos inauguró oficialmente su línea entre A Coruña y Santiago.

La hora de salida fijada fue las siete de la mañana, partiendo desde la plaza de Pontevedra; costaba el billete 12,50 pesetas en berlina y 10 en el compartimiento posterior. Sus comienzos fueron accidentados. El 2 de junio, en ruta hacia Santiago, al hacer un cambio de velocidad, los viajeros se asustaron y uno de ellos, un muchacho, se tiró de cabeza por la ventanilla del ómnibus causándose una conmoción cerebral. Además, las averías obligaron a suspender los viajes, reanudándose el 25 de junio.