De A Coruña a Santiago en omnibús a vapor

En 1900 dos empresas ofrecían este servicio, que necesitaba cuatro horas para cubrir el viaje entre las urbes


La prueba fue un éxito. El 13 de mayo de 1900, un ómnibus a vapor de la compañía Automóviles Gallegos partió de A Coruña a las ocho y cuarto de la mañana. El viaje discurrió sin novedad y a la una y cincuenta de la tarde entraron en Santiago. Fueron recibidos con aplausos y vivas por una multitud deseosa de ver la novedad. Al día siguiente regresaron. Partieron a las seis y cuarenta y cinco minutos de la mañana y llegaron a las doce. En total, descontando las paradas realizadas en Carral y Ordes para repostar agua y carbón, el tiempo empleado fue de cuatro horas, con una velocidad media de 16 kilómetros por hora.

En días sucesivos, Automóviles Gallegos continúo sometiendo a examen a sus cuatro ómnibus por carreteras de los alrededores de A Coruña, forzando situaciones de peligro para ver cómo respondían. Las pasaron sin problemas, según cuenta la prensa de la época. Solo hubo un incidente que causó la primera víctima del progreso: una yegua que se encabritó al paso de uno de los ómnibus y fue atropellada y muerta en Ponte da Brexa, en Carral. El día 1 de junio, Automóviles Gallegos inauguró oficialmente su línea entre A Coruña y Santiago.

La hora de salida fijada fue las siete de la mañana, partiendo desde la plaza de Pontevedra; costaba el billete 12,50 pesetas en berlina y 10 en el compartimiento posterior. Sus comienzos fueron accidentados. El 2 de junio, en ruta hacia Santiago, al hacer un cambio de velocidad, los viajeros se asustaron y uno de ellos, un muchacho, se tiró de cabeza por la ventanilla del ómnibus causándose una conmoción cerebral. Además, las averías obligaron a suspender los viajes, reanudándose el 25 de junio.

Paralelamente, la empresa Automóviles Compostelanos avanzaba en sus gestiones para establecer su propia línea entre ambas ciudades. Sus tres primeros ómnibus, encargados a la fábrica francesa De Dion-Bouton, llegaron en ferrocarril a Curtis el 5 de julio. Tras su descarga y encendido, emprendieron la marcha por carretera hasta Arzúa, donde pararon y pernoctaron porque se habían quedado sin carbón. Resueltas las carencias, entraron en Santiago el 7 a las doce de la noche, admirados por muchas personas. Tras las pruebas satisfactorias efectuadas por las carreteras de los alrededores de Santiago, el 21 de julio realizaron su primer viaje con invitados a la ciudad coruñesa; salieron a las 5 de la mañana y, tras parar en Ordes, llegaron sin contratiempos a las diez y veinte. Al día siguiente a las tres y media de la tarde, partía desde la plaza de Ourense el primer viaje ordinario a Santiago de Automóviles Compostelanos.

Dos compañías de ómnibus, más las diligencias, originaron demasiada oferta y competencia. Los malos resultados provocarían la fusión de ambas empresas el 9 de diciembre de 1900. Posteriormente, las desavenencias entre los socios y las deudas harían que cerrasen y que la línea dejase de funcionar. En septiembre de 1903 sus ómnibus fueron comprados en subasta por el industrial de Sada, afincado en Vigo, Antonio Sanjurjo Badía, quien en agosto de 1906 restablecería el servicio.

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