Apoyo psicológico para compañeros y profesores del joven ahogado en el Orzán

La comunidad educativa del Agra le rindió un emotivo minuto de silencio en el patio del instituto


A Coruña / La Voz

Hoy se cumplen diez días de la trágica muerte en aguas del Orzán del joven senegalés, de 17 años, Moussa Cissé. Su forma de ser, «sencilla, alegre, colaboradora», dejó una huella tan profunda en el IES Agra del Orzán que tanto algunos de sus compañeros como sus profesores están sufriendo su falta.

De hecho, el director del instituto, Francisco Fernández Fraga, indicó ayer que varios amigos y maestros de Moussa «necesitarán durante algún tiempo apoyo psicológico». Es tal el recuerdo que dejó el muchacho que ayer un profesor del centro retiró su pupitre del aula que compartía con sus compañeros: «Lo hicimos siguiendo las recomendaciones de un psicólogo para evitarle más dolor al resto del alumnado», dijo.

Y es que era el primer día de clase después del desgraciado suceso que acabó con la vida de Moussa. Un grupo de compañeros quisieron rendirle un homenaje y convocaron para ello a los más de 550 alumnos y al resto de los miembros del instituto.

A las diez de la mañana las aulas del centro educativo quedaron desiertas. Los estudiantes bajaron al patio escoltados por sus profesores. Allí guardaron un minuto de silencio, una expresión de luto y condolencia que finalizó con un fuerte aplauso generalizado «lleno de dolor», indicó Rubén, uno de los alumnos organizadores del acto.

No será el último acto en recuerdo del joven senegalés: «El claustro de profesores, los demás trabajadores y los alumnos estamos estudiando las mejores ideas para darle el último adiós a nuestro compañero», manifestó Fernández Fraga.

Mientras tanto, el padre de la víctima, Moth, y sus amigos, están trabajando en preparar la documentación para trasladar y enterrar al joven Moussa en Kaffrine, Senegal. «Mañana conoceremos la totalidad de lo recaudado gracias a la ayuda de la sociedad gallega y española, e incluso a aportaciones llegadas desde el extranjero, y todo ello será poco», contó Rosy López, la valedora del matrimonio.

Explicó que ya están tratando de contratar un vehículo para trasladar el féretro desde Dakar hasta el pueblo natal de la familia: «Son más de cuatro horas en coche y allí nada es barato», subrayó Rosy.

Moth también está en contacto con la armadora del arrastrero en el que faena para que le preparen la documentación «para poder cobrar el paro» mientras duren las honras fúnebres, indicó el hombre. Eso sí, el padre de Moussa tiene pensado volver a A Coruña: «Aquí estuvo mi casa. Desde ella iba a mi trabajo con la ilusión de traer a Aisatu [su mujer] y a mi pequeño». Y lo logró. «Aquí estuvo nuestra vida, la de los tres, hasta que Dios quiso llevarnos a Moussa», contó entre sollozos.

Volverán a A Coruña

Moth y su mujer volverán a esta ciudad: «Queremos estar aquí, donde lloran a nuestro hijo, donde recibimos tanta ayuda, donde tengo mi trabajo», subrayó el hombre.

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