Los autocaravanistas huyen del Portiño

El mal estado de las instalaciones provoca que los turistas eviten usar ese espacio


a coruña / la voz

El área de servicio para autocaravanas del Portiño se inauguró en el verano del 2006 por todo lo alto. El Ayuntamiento, siguiendo las pautas de la Xunta, se sumaba antes que nadie en Galicia a la dotación de espacios para este tipo de turismo. De hecho, fue el primer párking de España en ofrecer a los caravanistas dos plazas para el vaciado de aguas residuales. El gobierno local de entonces, liderado por Javier Losada, se gastó 43.000 euros en instalar contenedores de basura, conexiones a la red de saneamiento, alumbrado, alcantarillado y baños públicos.

Han pasado 11 años desde entonces y, quitando las dos fuentes de las que todavía brota el agua, absolutamente nada de eso funciona. De los dos contenedores existentes, pese a que apenas se utilizan, rebosa la basura, desprendiendo un hedor que invade todo el área. Las conexiones a la red de saneamiento sobreviven, pero no conectan con nada porque el baño público que allí se levantó en una caseta de madera es como la boca de un lobo. Nadie en su sano juicio es capaz de entrar. De «terrifying», que en español significa terrorífico, lo definía este miércoles una turista inglesa que fue a parar al Portiño junto a su marido porque le hicieron caso a Internet y ahí nada se decía del mal estado del área de servicio. Así que permanecieron aparcados media hora disfrutando de las vistas y se fueron. Como la gran mayoría. Manuel María Castro, vecino de la zona, es testigo de cómo casi todos los días aparecen turistas en el aparcamiento, «lo ven, se echan las manos a la cabeza, dan la vuelta y se van».

Solo en los foros de autocaravanistas se hace mención al maltrecho estado de las instalaciones, aconsejando a los usuarios que lo eviten. Porque está «muy sucio», existe una gran «inseguridad» y carece de los más elementales servicios.

Con publicidad como esta es lógico que apenas sea utilizado. Tiene 15 plazas y sobran. «Solo en julio o agosto se ven más de dos autocaravanas. Pero que pasen la noche, es raro», añade Beatriz Ramil, residente en la zona.

Por eso casi todo turista que llega a la ciudad con la casa a cuestas termina en la Torre, donde disponen de un espacio de estacionamiento, pero nada más. Ni está habilitado para caravanas -carece de instalaciones eléctricas o de recogida de residuos- ni está permitido pernoctar. Solo se les deja aparcar y permanecer durante unas horas. Al caer la noche, el único lugar habilitado para ellos es el Portiño, donde se les da permiso para estacionar durante 48 horas. Una eternidad en un lugar «sin el más mínimo mantenimiento».

Así que todos acaban en la Torre. Marga y Luis, que llegaron este miércoles desde Zamora, piden a las autoridades «habilitar un área reducida con luz y agua, aunque nos cobrasen unos 10 euros diarios, que es barato».

La inclinación es otro problema del aparcamiento de la Torre. De hecho, muchos conductores colocan topes en las ruedas como medida de seguridad durante su estancia. «No se puede cocinar ni fregar los platos», añaden sus vecinos de estacionamiento, llegados desde Portugal. Creen que una ciudad como A Coruña no puede carecer de un buen lugar que dé servicio a un tipo de turismo cada vez más utilizado en el mundo.

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