Los plazos de la obra de Lavedra se alargan al no participar Audasa

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Ángel Manso

La ejecución de la ampliación pasó de 24 meses como máximo a más de tres años

08 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La ampliación de Alfonso Molina no solo le saldrá más cara a los coruñeses, también la disfrutarán más tarde. Los retrasos en la redacción final del proyecto han imposibilitado que se concretase un convenio para que Audasa se hiciese cargo de las obras, como estaba previsto desde el 2012.

La empresa gestora de la AP-9 iba a pagar los trabajos, valorados en 12,5 millones de euros, con el remanente de la ampliación del puente de Rande y de los accesos a Santiago, que a su vez se financiarían con una subida del 1,5 % de los peajes durante 20 años.

Esa subida se aplicará igualmente, también en los peajes de la zona de A Coruña y Ferrol, aunque los fondos se destinarán a las obras en el puente que une Vigo y Pontevedra, y en la circunvalación de la capital gallega.

Pero además de hacer frente a la subida de las tarifas, los coruñeses -a través de sus impuestos- contribuirán a la ampliación, que al final afrontará el Ministerio de Fomento en solitario.

Por otra parte, la imposibilidad de cerrar un acuerdo con Audasa ha provocado que los plazos de la obra se alarguen de forma muy significativa. Hasta ahora Fomento mantuvo que los trabajos se ejecutarían en un plazo de entre 18 y 24 meses, de manera que, si las obras comenzasen este año, los conductores podrían estrenar una avenida renovada y más segura durante el 2019.

Pero según se desprende de la planificación económica de la obra, recogida en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, el estreno no se producirá como pronto hasta finales del 2020, cuando Fomento prevé invertir tres millones en la avenida.

El vial 18, también sin apoyo

La imposibilidad de llegar a un acuerdo con la gestora de la autopista también obligará a Fomento a financiar por sus propios medios el vial 18, la conexión entre la tercera ronda y la AP-9. La construcción de esa infraestructura tiene un coste estimado de 19 millones de euros, superior al de la ampliación de Lavedra, y también iba a ser incluida en el convenio con la firma.

Las fechas de construcción del vial 18 todavía no se han concretando, ya que el ministerio todavía está tramitando los estudios previos. Pero todo indica que también se retrasará, ya que el ministerio debe distribuir los fondos disponibles para invertir en numerosos puntos del Estado, mientras que Audasa iba a pedir liquidez a la banca con el fin específico de hacer las obras.

La ampliación de Alfonso Molina fue rechazada en el pleno por Marea, PSOE y BNG, lo que obligó a replantear el proyecto de Fomento, retrasando su presentación. Solo el PP defendió el plan inicial. Ayer su edil Martín Fernández Prado, anterior titular de Urbanismo, recordó que entonces advirtieron que se perderían los fondos de Audasa por las «ocurrencias» del alcalde, que fueron rechazadas por «poner en peligro la seguridad del tráfico». Fernández Prado criticó que esas «ocurrencias» están costando «mucho dinero» a los coruñeses.

Año y medio de discusiones para mantener el plan inicial y perder 12,5 millones de euros

En el 2012, después de que el anterior alcalde, Carlos Negreira, pusiese un recurso ante la Audiencia Nacional con el fin de que la subida de peajes con la que se iban a financiar las obras de Rande y los accesos de Santiago también sirviese para ampliar Alfonso Molina, se firmó un protocolo de intenciones entre Fomento y Audasa para incluir esa y otras obras en la ampliación. El proceso nunca se completó, ya que era necesaria la firma de un convenio que nunca llegó a producirse.

Entre el 2014 y la primera mitad del año siguiente el convenio no se concretó y, aunque llegaron a licitarse las obras de ampliación, el proceso no culminó. Tras las municipales del 2015, el panorama cambió. El nuevo gobierno local de la Marea se opuso a la ampliación de la avenida a cuatro carriles. Carecía de mayoría para que el pleno se opusiese a la obra, pero se encontró con el sorprendente cambio de opinión del PSOE. Hasta entonces los socialistas habían defendido la ampliación, de hecho habían sido sus grandes promotores durante décadas, e incluso a principios del nuevo mandato la entonces secretaria general y portavoz, Mar Barcón, había calificado de «prioritaria» la obra. Pero el PSOE cambió de opinión y llevó una moción al pleno instando a Fomento a replantear su proyecto. Salió adelante con el apoyo de Marea y BNG. Fomento aceptó negociar. Las conversaciones no terminaron hasta enero de este año, y al final el gobierno local aceptó la ampliación a cuatro carriles, aunque ya no hay posibilidad de que la pague Audasa.