«Señoría, en su despacho yo liaba las farias y los famosos entrefinos»

Setenta cigarreras volvieron ayer la Fábrica de Tabacos en una emotiva recepción

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«Señoría, en su despacho yo liaba las farias y los famosos entrefinos» Setenta cigarreras volvieron ayer la Fábrica de Tabacos en una emotiva recepción

a coruña / la voz

Entraron en Tabacos cuando eran unas niñas y ayer volvieron emocionadas y elegantes para conocer las obras de rehabilitación y decirle a los arquitectos que «son unos virgueros». Las cigarreras, que ayer eran setenta, fueron recibidas en la puerta del edificio por el delegado de la Xunta en A Coruña, Ovidio Rodeiro, con estas bonitas palabras: «Déjense llevar por los recuerdos y disfruten de la visita». Y eso hicieron.

Una de ellas, Pilar Vázquez, fue contando algunos detalles de su vida para que el periodista pueda enhebrar la crónica. Dijo que entró en la fábrica a trabajar en 1957. Que entonces tenía 17 años recién cumplidos. Que ganaba 500 pesetas y que cuando llegó Felipe González al poder les subieron el sueldo un 12 %. Que su abuela ya había sido cigarrera y que en el primer piso del edificio había una balconada que daba al recibidor y los hombres, que siempre fueron minoría, se asomaban para verlas entrar y «mirarnos las piernas». Y que Soledad, que entraba a las ocho, les llevaba churros y pan fresco para desayunar.

Todas hablan bien de la empresa en la que crecieron. No tienen una mala palabra ni un mal gesto a un jefe. Fueron, para Mariví como para Consuelo y todas las demás, «los mejores años de nuestra vida». Mariví López Crespo, paseando por uno de los dos patios interiores del inmueble, cuenta que ahí jugaban a la rueda, al brilé y hasta bailaban durante la media hora que tenían de descanso. Eran unas niñas y «el ambiente era muy familiar».

Pero a la hora de trabajar, no les ganaba nadie. Rosa, al pasar por uno de los despachos que habilitaron en la segunda planta, se dirigió al cronista confundiéndolo con un juez para decirle: «Señoría, donde está usted, yo liaba farias y los famosos entrefinos», conocidos popularmente como señoritas».

Una lotería

En A Coruña, entrar en Tabacos «era como si te tocase una lotería». Muy pocos varones ganaban lo que ellas. Lo cuenta Elena Souto, hija de cigarrera, que se llevaba a casa 700 pesetas de las de entonces. Como ella, «todo el mundo entraba recomendado. Unos por familiares que trabajaban aquí, y otras por buenas amistades en la dirección».

Lo que no pudo conservarse fue la capilla que había en la entrada con la imagen de la Virgen de la Consolación.

También algunos se enamoraron en Tabacos. Alfredo González conoció a su esposa en la fábrica y se hicieron novios en el baile del Saratoga. Él picaba vena y ganaba en aquellos años una pequeña fortuna. «Estábamos muy bien pagados. Cobrábamos quincenalmente y al mes nos daban lo que llamábamos la tirita, que era una paga por la producción». Y que aunque fuera hombre, cuando llegaba el día de los emolumentos tenía que escuchar: «Niñas, bajad a cobrar». Y todas ellas iban a la pagaduría, junto a la caja fuerte, a recibir el sobre. Ellos también.

Aluvión de coruñeses para recorrer la nueva sede judicial en las visitas guiadas

La delegación de la Xunta en A Coruña se vio desbordada y sorprendida por el gran número de ciudadanos que ayer se presentó por la tarde en las dos visitas guiadas programadas para personas que no hayan trabajado en la fábrica. La idea de abrir las puertas a los coruñeses para ver cómo quedó el inmueble de la Palloza tras su rehabilitación provocó que ayer la cola diese la vuelta a la esquina. Tanto en el recorrido guiado de las 17.30 como en el de las 18.30.

Hoy habrá dos visitas abiertas al público.

La delegación de la Xunta en A Coruña organiza para hoy dos visitas guiadas abiertas al público. La primera será a las 11.30 y la segunda a las 17.30.

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