Yolanda Dorda: «Se me va la cabeza muy a menudo, soy una flipada»

La pintora coruñesa, que acaba de llegar de su primera gran feria de arte, confía en que su trabajo se revalorice con el tiempo


Acaba de llegar, radiante, de su primera gran feria. «Había estado en alguna pequeña, pero Art Madrid es otro nivel. Vengo muy contenta por la visibilidad que te da. Tuve muchos contactos, sobre todo con profesionales extranjeros. Gustó mucho. Representa un empujón», relata Yolanda Martínez Dorda. «La familia de mi madre es de Murcia. Somos muy pocos Dordas», explica esta coruñesa nacida en Barcelona que aprendió a andar en A Coruña y que ahora utiliza su segundo apellido para firmar sus obras. «La palabra artista... No sé. Me veo más pintora», comenta. Es menuda. «Todos los días practico deporte. O natación, o Pilates. Lo hago porque tengo un problema de espalda, y para poder tener fuerzas para levantar todos los días los cuadros. Ah, y siempre voy en bicicleta a todos lados. Hoy no, obviamente», confiesa mientras se escucha llover con fuerza. Charlamos en Marita Ron. Pedimos café.

Soñadora

Es una chica de contrastes. Una exalumna de las Esclavas que elige de película favorita Ninfomanía. Una mujer que se declara «dispersa y despistada» y también «constante y perseverante». Dice que fue mala estudiante, que le gustaba bailar, pintar y siempre le costó centrarse en los estudios. «Se me va la cabeza muy a menudo. Soy una flipada. Y soñadora», confiesa. Tiene 42 años. «Estoy en un buen momento. Tuve crisis a los treinta, pero no a los cuarenta». Vive en la plaza de Azcárraga y su estudio de pintura está en Monte Alto. Tiene pareja. ¿Hijos? «Ni los quiero. Carezco de instinto para ser madre, tengo un perrito que se llama Pancho», me cuenta.

  

«Vivo de esto»

Estudió escultura en la escuela Pablo Picasso. A los 19 años se fue de casa y pasó por Mallorca y Londres. «Siempre tuve claro que quería dedicarme al arte. Ahora vivo de esto, pero antes hice de todo, trabajé de camarera, de repartidora de publicidad...», recuerda. Dice que todo se desarrolló de manera «paulatina» y hace poco vendió un cuadro por 8.000 euros. «Era de gran tamaño», precisa sonriente esta pintora que no duda en afirmar que está segura de que su obra «se revalorizará con el tiempo, y espero verlo, que no sea después de que me muera».

Mujer trabajadora

A unas horas del primer Día de la Mujer Trabajadora festivo afirma con rotundidad que «con diferencia, las mujeres lo tenemos mucho más difícil que los hombres en el arte. Soy reivindicativa, pero no de ir a manifestaciones», reflexiona. Fotografía, colajes digitales, pintura con el Ipad... «Le doy a todo. Aunque tengo trabajos amables, lo que me gusta es que mis obras incomoden, que te impacten, que te hagan pensar.. Me inspira la gente, la publicidad... Prefiero las mañanas para pintar», comenta Yolanda, que dentro de unos días se va a Valencia y ya piensa en un próximo viaje a San Francisco y más tarde, es posible, volver a pasar una temporada en Nueva York. «Voy a esperar a ver cómo va lo de Trump», reflexiona. No soporta la mediocridad, se declara una «outsider total. Me gusta estar a mi bola. Soy introvertida y prefiero la soledad». De nuevo aparece la Yolanda de los contrastes, a veces una chica dulce por momentos una fémina de gran carácter. En música se decanta por el americano Moby y se declara buena comedora. «Si lo preparo yo, unas verduras y un pescado. No me gusta el tocino, lo que lleva grasa. Del cocido me quedo con los grelos y un poquito de vino, o algo más que un poquito. Si me invitan a comer me encantan los menús degustación», apunta sonriente esta mujer que ya piensa en su próxima exposición. «El 26 de mayo en Cambados», lee en la palma de la mano, donde lleva escrita la fecha.

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