Nueva Zelanda busca en A Coruña y Aranga pistas de sus orígenes

Cooperación Española publica un libro de Winston Cowie que recorrió 20 lugares del mundo que estarían vinculados con su país

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A Coruña / la Voz

«Aranga es una pequeña ciudad al norte de Dargaville (Northland, Nueva Zelanda) (...) En maorí, Aranga quiere decir ‘resurrección, pascua, subir a lo más alto’». Esto escribe Winston Cowie en el libro Nueva Zelanda, un puzle histórico. Tras la pista de los conquistadores españoles. Y sigue diciendo: «Aranga es también una población de Galicia, en el norte de España, situada a 30 kilómetros del puerto de A Coruña, de donde partió el segundo intento de circunnavegación alrededor del mundo, la expedición Loaísa, en 1525». Y concluye: «Aranga en gallego quiere decir el ‘profundo valle por el que discurre el río’».

Este volumen ha sido publicado por Cooperación Española, organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, y en el mismo el autor narra sus pesquisas en una veintena de lugares del mundo buscando de dónde procedían los primeros pobladores de su país y planteando, sobre todo, decenas de preguntas con las que intenta componer el que denomina puzle de los conquistadores.

El autor del libro confiesa que su búsqueda de los primeros pobladores de su país arrancó el día en el que estaba viendo en televisión al equipo de rugby maorí de Nueva Zelanda; lo hacía con su padre, profesor de Geografía e Historia al que le preguntó por «un tipo alto, de tez blanca y pelirrojo». Su progenitor le comentó que «estaba relacionado con unos naufragios en la escarpada costa noroeste de Nueva Zelanda, que podrían ser de origen español o portugués».

Este volumen es el resultado de ocho años de investigación, durante los cuales Winston coproducir un documental sobre el asunto y aportar piezas para un puzle que de respuesta a lo ocurrido, aunque también plantea nuevas preguntas.

Winston dedica dos capítulos del libro a las pesquisas que llevó a cabo en Aranga (donde se encontró con un vecino que llevaba una camiseta con la marca de tabaco similar a su nombre y se hizo una foto que también publica), en A Coruña y en Pontedeume. El motivo, explica, es que en el año 2001, «un botánico neozelandés, el doctor Warwick Harris, y el español especialista en semillas Juan Piñeiro descubrieron dos singulares pohutukawa (metrosideros) en ambos lugares. «Los árboles, originarios de Nueva Zelanda, podrían ser la evidencia de una primera visita de exploradores españoles y portugueses a Nueva Zelanda y su vuelta a España», argumenta.

Al metrosidero coruñés también se refiere en el prólogo del libro Xosé Alfeirán preguntándose «¿qué hace tan lejos de su hogar ancestral? y ¿desde cuando está en A Coruña?». Y después de evocar como su descubridor, el botánico Warwick Harris, había estado en 2001 en A Coruña argumenta: «Su presencia longeva en las antípodas se sumaba a otros probables indicios, mal estudiados y peor conocidos, que ponían de manifiesto la posible presencia de descubridores españoles en las costas neozelandesas». Concluye Alfeirán calificando de «amena y original» la forma en la que Winston Cowie plantea las interrogantes sobre la vinculación de su país con A Coruña y Aranga.

Datar los árboles podría desmontar parte de la historia

El británico capitán Cook descubrió Nueva Zelanda en 1769. El hecho también se le atribuye al holandés Abel Tasman en 1642. Una de las cuestiones que plantea en su libro Winston Cowie es que si cualquiera de los dos metrosideros tiene más de 245 años o más de 372 «entonces la presencia de los árboles se añadiría a la teoría de que Nueva Zelanda fue descubierta por españoles o portugueses y no por holandeses y británicos». Cowie relata cómo durante su estancia en A Coruña, en el año 2013, para intentar datar el metrosidero solo pudieron tomar muestras de algunas ramas puesto que por parte de los entonces responsables municipales se les indicó que al tratarse de un árbol protegido no se podían hacer pruebas en su corteza. De todos modos, elogia el recibimiento.

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