Adiós al primer paciente del Chuac

Este año ha muerto a los 95 años Jesús Golpe, vecino de Irixoa que estrenó el Hospital A Coruña tras caer de un carro


Irixoa / La Voz

Jesús Golpe no llegó a ser centenario por muy poco. Este vecino de Irixoa falleció en enero a la edad de 95 años y con un nivel de salud más que aceptable. Su longevidad trasciende la anécdota. Porque Jesús Golpe fue el primer paciente que ingresó en el Hospital de A Coruña. Fue en agosto de 1972 y la cosa tenía muy mala pinta cuando cruzó la puerta de urgencias. Acababa de caerse de lo alto de un carro cuando recogía hierba en compañía de su hija. «A mula moveuse, o meu avó caeu de costas e pensaron que quedaba paralítico», señala su nieto Manuel Freire, quien nacería siete años después de aquel accidente. Así que aquel gesto de la mula convirtió a Jesús en una parte de la historia del entonces hospital Juan Canalejo. Fue el primer paciente que entró por urgencias y estaba considerado como el primer paciente del centro hospitalario.

?Llegó con una vértebra rota y los médicos se temieron un daño más grave en la médula con consecuencias fatales. Así que para obtener la inmovilidad absoluta, le taladraron el cráneo a la altura de las sienes para anclarlo con un contrapeso de 17 kilos. Y así pasó más de dos meses, mirando hacia el techo con la esperanza de recuperarse. Y uno de esas jornadas largas y aburridas apareció en la habitación de Jesús do Roxo (así le conocían en el pueblo) el general Francisco Franco, que se acercó desde el pazo de Meirás para inaugurar oficialmente el nuevo hospital de A Coruña. Las cámaras del NODO inmortalizaron a Jesús, que respondió, totalmente cuadrado y en sentido horizontal, la pregunta que le formuló el Caudillo:

-Y qué, ¿hizo usted la mili?

-Sí, pero solo tres años menos dos meses [Jesús repartió sus tres años de mili como vigilante carcelario en los castillos de San Antón, San Felipe y la Palma].

Si la respuesta fue con sorna o realmente sentida solo Jesús lo sabía. Lo que sí transmitió a sus hijos y nietos al recordar esta historia es que la mujer de Franco le tocó la frente mientras decía «pobrecito, pobrecito».

La lesión de la vértebra le impidió conocer entonces a su quinto hijo recién nacido en el viejo hospital, el actual Teresa Herrera. Así andaba la pareja, ambos ingresados, aunque por muy distintas razones. Aquella visita de Franco fue descrita en el informativo de la televisión como el estreno de la «nueva ciudad sanitaria de La Coruña, con ámbito comarcal», y destacaron las «espléndida panorámica» del nuevo edificio mientras mostraban imágenes de la playa de Santa Cristina.

Tres meses después regresó a su casa de Irixoa, y quizá sin sospechar que aún le quedarían una docena de ingresos de más o menos larga duración en el nuevo hospital coruñés. «Operárono de vesícula, de cataratas, tivo meninxite, e incluso lle tiveron que quitar un cacho de cadeira para poñerllo na columna, que se lle torcía, estivo tres meses cun armazón de xeso entre a cadeira e o pescozo», relata su nieto.

Pero para Jesús fueron episodios que no entorpecieron una vida alegre. «Onde estaba el había festa seguro», recalca Manuel, quien recuerda «de toda a vida» las marcas de su abuelo en la sien del primer día que entró en el hospital. Jesús o do Roxo (le llamaban así porque su padre tenía el pelo rubio) dejó este mundo el 6 de enero. La fecha también tiene un halo de anécdota. Se fue el día de Reyes, la jornada de cierre de la Navidad. Y nació en 1921. «O 24 de decembro», sonríe Manuel.

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