El callejón sin salida de la vacuna contra la meningitis B

Compró en Portugal el suero, pero en su centro de salud no se lo ponen alegando que la cadena de frío pudo romperse

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a coruña / la voz

Tiene la vacuna de la meningitis B, esa por la que muchos gallegos llevan meses en lista de espera en las farmacias de la comunidad, pero le falta el vacunador. Cristina Ferrandis, vecina del barrio coruñés de Novo Mesoiro, fue a buscarla, también como tantos padres, a Portugal. No quería que su pequeño Brais se quedase sin protección. Pero tampoco sospechaba que al llegar a su centro de salud se encontraría con la negativa del personal a administrársela. Y menos tratándose de la tercera dosis, la final.

«La enfermera me dice que no se la pone porque puede haberse roto la cadena de frío, pero es que podía haberla comprado aquí al lado ¡y meterla en el microondas!», se queja sin saber muy bien qué hacer. «En otros centros de salud la están poniendo», lamenta Cristina, quien considera que, como en otras tantas situaciones en un polígono alejado del resto de la ciudad, «este barrio está discriminado».

La Consellería de Sanidade confirma que es decisión del profesional considerar si administrar o no la vacuna por cuestiones de seguridad, y apunta que, si el pediatra la prescribe, debe inyectarse. «Yo puedo llegar a entender que por su criterio se niegue, pero a mí no me soluciona», replica la madre afectada. Su punto de atención primaria, además, solo tiene un pediatra que, según asegura, tampoco está de acuerdo en ponerle la vacuna a su pequeño Brais.

Cristina sospecha que otras muchas familias gallegas, entre ellas varias de Novo Mesoiro, el barrio con más población infantil de A Coruña, se tropezarán con este mismo problema. En su caso, la alternativa más rápida que se le plantea para buscar una salida es acudir a un centro privado o bien, dentro del sistema público, cambiarse a otro ambulatorio donde sí estén dispuestos a administrarle la vacuna de la meningitis B al menor.

«Yo ya llamé a la coordinadora de enfermería, y estaba dispuesta. Pero, claro, ella está en el centro de salud de Elviña, no en el mío. Y ni me apetece ni quiero cambiarme de centro, este está al lado de mi casa», subraya.

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