El camino de los sintecho para dejar la calle

Expertos de varias entidades, algunos con larga experiencia, relatan sus tareas para la inserción social


A Coruña / La Voz

«Es un traje a medida para cada persona y siempre se hace trabajando en red con el Semus (Servicio Municipal de Atención as Urxencias Sociais) y con las entidades que atienden a este colectivo». Así explica Pablo Sánchez, trabajador social de la Cocina Económica, la labor de reinserción social que llevan a cabo desde la entidad. «Estar cerca de estas personas para que te conozcan y sepan que tienen recursos a los que acogerse si así lo desean», señala Alba Gómez, experta de la Cruz Roja en personas sin hogar, como la forma de lograr la integración social de los sintecho. «Darles un espacio de convivencia en el que rompen ese caparazón de la calle y donde se siente comprendidos», apunta Jorge Sampedro, director del refugio de Padre Rubinos. De todos modos, «lo único que manda en esto es el deseo de cada persona», argumenta Diego Utrera del Hogar Sor Eusebia. El estudio sobre la reforma de Alfonso Molina que plantea, entre otras cosas, adecentar los bajos de los puentes para los sintecho ha indignado a muchos colectivos que trabajan en este ámbito.

Llegada

Espontáneos y derivados. Cuando una persona empieza a usar habitualmente los servicios de la Cocina Económica «se les filia, se conoce su situación», explica Pablo Sánchez. En esta entidad entienden por gente de la calle no solo a la que duerme en cajeros o escaparates, sino también a quienes lo hacen en viviendas en ruinas o casas okupa. La mayor parte de quienes llegan a Padre Rubinos son «espontáneos» que van al Refugio a comer; también les llegan personas enviadas por el Ayuntamiento o por el programa de gente en la calle de la Cruz Roja. En Sor Eusebia prácticamente todas las personas que llegan son derivadas «del equipo municipal de inclusión social, el Semus, que tiene trabajadores en la calle para detectar estas situaciones; de la Cocina Económica; del Refugio de Padre Rubinos...», detalla Utrera.

Situación Personal

Nuevos o con «callo» en la calle. «Mediante una o varias entrevistas se identifica su problemática y si el usuario es consciente de la situación en la que se encuentra es más fácil de solucionarla», relata Sampedro. Esta es una tarea importante dentro de todo el proceso, puesto que permitirá elaborar después de la propuesta de intervención, las formas de ayudar a cada afectado. Ese plan de trabajo con cada persona arranca, en el caso de la Cocina Económica, con el análisis de tres puntos básicos: los recursos económicos, la vivienda y la salud. «Partimos de que coma tres veces al día y tenga un lugar digno donde dormir, y a partir de ahí vamos subiendo niveles», argumenta Pablo Sánchez. Los servicios sociales de la Cocina Económica atendieron durante el año pasado a 568 personas, por diversos motivos, y de ellas durante ese tiempo «34 durmieron alguna vez en la calle», detalla Sánchez. También en Sor Eusebia la trabajadora social entrevista a cada una de las personas que llegan, generalmente ya con un informe de alguna de las entidades que trabajan con ellos.

Primeros pasos

Risga, renta social municipal y vivienda. Entre los primeros pasos que se dan con los sintecho atendidos está el de buscarles algún tipo de recurso económico. Lo más habitual es ver si puede percibir «la risga o ahora la renta social municipal. Eso es de vital importancia porque les va a permitir tener un alojamiento», explica Sánchez. A esto también alude Alba Gómez, de la Cruz Roja, indicando que en ocasiones desde la entidad se acompaña a estas personas para que lleven a cabo estos trámites. La búsqueda de vivienda es uno de los primeros objetivos y en casos muy puntuales tanto la Cruz Roja como Cáritas pueden colaborar con una aportación económica, pero desde ambas entidades siempre insisten en que se trata de casos muy documentados y concretos.

Proceso consolidado

Una amplia red de opciones. Los acogidos en Padre Rubinos siguen un «tránsito interno que pasa por el diagnóstico, la intervención y la derivación», si bien este proceso puede, en algunos casos, «ser hasta de año y medio», detalla Sampedro. Durante el mismo pasa por un proceso de formación y luego a un grupo de inserción social. No obstante destaca que después del diagnóstico inicial se puede hacer la derivación hacia otras entidades: «Si tiene problemas de consumos (drogas o alcohol); si se trata de dificultades de extranjería a ACCEM; al equipo municipal de urgencias sociales; a Sor Eusebia; al Buen Pastor; al Hogar de Santa Lucía si es una mujer...».

Salud

Tarjeta sanitaria. El estado de salud de los sintecho que llegan a las instituciones no suele ser el óptimo. En ocasiones llegan precisamente de un centro hospitalario. Por ello, desde las entidades lo primero que tratan es de que dispongan de tarjeta sanitaria para poder ser atendidos. La salud, y sobre todo la medicación, es en ocasiones un foco de problemas y hay casos, como el de algún sintecho que actualmente está en la calle, que al negarse sistemáticamente a tomar la medicación para una grave dolencia acabó abandonando la entidad donde llevaba meses acogido.

Integración

Decenas de personas. «Hay decenas de casos a los que se les da salida anualmente», asegura Pablo Sánchez. También Alba Gómez cita casos de personas que han salido de la calle, como el del sintecho que estaba en Cuatro Caminos. Utrera apunta que la cifra de los sintecho en la ciudad oscila bastante porque a veces «los que cobran la risga, a medio mes vuelven a estar en la calle», y Sánchez destaca que desde hace ocho o nueve años «A Coruña es destino de personas sin hogar o en exclusión social porque la ciudad tiene recursos y saben que aquí se les da respuesta. Por eso siempre habrá una bolsa constante de personas en esa situación».

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