Lola de Miguel: «Con las constelaciones familiares aprendes a no pelearte con la realidad»

De Miguel publica su nuevo libro, que trata sobre los beneficios de esta terapia de origen alemán en enfermos y en sus familias

Lola de Miguel publica «Una mirada al alzhéimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares».
Lola de Miguel publica «Una mirada al alzhéimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares».

redacción / la voz

«A partir de mi árbol genealógico llegué a conseguir una claridad enorme que me ayudó en un momento en el que la enfermedad en mi familia estaba por todas partes». Lola de Miguel (A Coruña, 1960), psicóloga formada en constelaciones familiares, explica en su nuevo libro Una mirada al alzhéimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares, de Ediciones Obelisco, cómo a través del patrón de comportamiento de nuestros antepasados podemos «aprender a mejorar nuestra vida e incluso amar situaciones como la convivencia con una persona que sufre alzhéimer». Esta profesional explica cómo con este libro cualquiera puede seguir un método que «muchos desconocen, ya que no tiene nada que ver con lo esotérico o la astrología, sino que es como hacer una radiografía de la familia».

-En España, la terapia de las constelaciones familiares está teniendo un enorme éxito últimamente. ¿En qué consiste exactamente?

-Lo primero que quiero destacar es que no tiene nada que ver con la astrología o lo esotérico, que hay mucha confusión respecto a este tema. De hecho, se iba a llamar posicionamiento familiar. Se trata de un método de desarrollo personal que se basa en colocar a distintos representantes de la familia en un espacio, como para hacer una radiografía de la vida de uno para ver las tensiones que están ocultas. Cuando tienes un patrón que se está repitiendo en tu vida familiar: no consigues tener relaciones de pareja saludables, siempre pierdes el trabajo o todos estamos enfermos, y esta situación se repite en la familia, es que hay un componente genético. Así que hay que acudir al árbol genealógico y profundizar en capas donde normalmente no ahondamos.

-Dice que la pertenencia es como una ley biológica.

-Así es. Todo ser humano, cuando nace, pertenece a una familia, y siempre somos más fuertes cuando formamos parte de un grupo. Además, la pertenencia está en función de la supervivencia, por lo que sí, sería como una ley biológica. Inconscientemente, por pertenecer a un sistema familiar reproduces ciertos patrones. Por ejemplo, cuando eres pequeña reproduces lealtades que te van a fomentar, pero también dinámicas que nos van a limitar: de escasez, de ausencia de amor, de falta de salud... Así que lo que hay que intentar es sacar estas carencias a la luz para que podamos identificarlas.

-¿Por qué se decidió a escribir un libro que vincula las constelaciones familiares con enfermedades como el alzhéimer?

-Este es el tercer libro que escribo. El primero fue uno sobre regresiones, y en el anterior también hablo de constelaciones familiares, pero centrándome en la técnica. Ahora hablo de las enfermedades, algo de lo que jamás pensé que hablaría, pero hubo un momento de dolor profundo en mi vida en el que todo mi sistema familiar se desmoronó, y fue cuando a mi madre le diagnosticaron alzhéimer. Ella era una mujer gallega, muy gallega, adelantada a su tiempo, muy pionera... con la fuerza que tiene el matriarcado en Galicia. Que este pilar se viniera abajo nos dejó a todos descolocados y tuve que hacer algo.

-¿Utilizó entonces sus herramientas de trabajo para recomponerse?

-Yo me considero muy fuerte, pero esto me tumbó emocionalmente. Y sí, empecé a aplicar las técnicas que usaba con los demás en mí, pero seguía hundida y le pedí a mi profesor que me ayudara. Me hizo una constelación y a partir de ahí descubrí cuál era la dinámica de mi familia y fue el principio de empezar a sanar y a darme cuenta de que tenía que soltar a mi madre. Descubrí las cosas bonitas que tiene la enfermedad, que es duro decirlo, pero hay que aprender a convivir con la aceptación. Como decía Byron Katie: «Cuando te peleas con la realidad sales perdiendo solo el 100 % de las veces».

-Una vez que aprendió a convivir con la enfermedad, ¿cómo cambió su vida?

-Descubrí en mi madre a una niña y empecé a disfrutar con ella de otra forma. Además, aproveché para indagar en nuestra historia familiar, porque para saber a dónde vamos hay que saber de dónde venimos. Entonces empecé con la curiosidad de las constelaciones familiares porque sé que detrás de la enfermedad hay un componente emocional.

-A lo largo de los distintos capítulos habla también de otras enfermedades que han padecido miembros de su familia, todas mujeres.

-Es que mi hermana tuvo cáncer de ovarios; mi sobrina, con quince años, leucemia; mi otra hermana, cáncer de mama; y yo tuberculosis. Todas las mujeres por línea directa de mi madre sufrimos enfermedades y, en cambio, mis hermanos hombres no. Quise saber qué pasaba en la historia familiar, y a través de las constelaciones conseguí una claridad enorme.

«Estos ejercicios sirven para crear una conciencia de respeto a nuestro pasado»

Lola de Miguel explica que fue después de ver cómo su sobrina Beatriz, enferma de leucemia, carecía de acceso a terapeutas y solo podía recibir las visitas de su madre o las suyas, cuando se dio cuenta de «cuántos enfermos, personas sin recursos económicos o en situación de aislamiento no podían seguir el método de las constelaciones familiares», y desarrolló las pautas que se encuentran en su libro Una mirada al alzhéimer y a las enfermedades a través de las constelaciones familiares.

-Según asegura, todo el mundo puede seguir esta terapia.

-Sí, de hecho, al final del libro hay un capítulo que se llama «Herramientas de sanación» para todas aquellas personas que están solas o no tienen el dinero para poder ir a un terapeuta. Entonces decidí explicar todos los ejercicios que hice con mi sobrina Beatriz de manera sencilla y para que cada uno pueda trabajar por libre: tanto cómo descubrir que el rencor enferma, como que los secretos familiares nos influyen.

-Habrá quien le diga que su familia es perfecta.

-Todas las familias están desordenadas. Igual que no hay una persona perfecta, tampoco existe un sistema familiar perfecto. El hacer estos ejercicios sirve incluso como prevención, para crear una conciencia de salud y de respeto hacia nuestro pasado.

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