El parque jurásico de Alfonso Molina

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA CIUDAD

28 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Batracios en Alfonso Molina hay unos cuantos. Está el que te pega el morro del coche al maletero para pedir paso. También el que adelanta por la derecha a 120, el que te pita si considera que vas despacio… Pero son otros batracios los que preocupan hoy a nuestro gobierno local. En concreto, las ranas que pueblan desde el jurásico nuestras charcas y praderas.

Crear pasos para anfibios bajo Alfonso Molina con tubos de un metro de diámetro para que las ranas -y demás microfauna- puedan cruzar al otro lado sin ser trituradas por los camiones es una de las medidas estrella del proyecto de urbanización de las márgenes de la avenida que impulsa el ejecutivo coruñés. En el plan comparten protagonismo estos bichiños con huertas urbanas para lechugas, la protección de las pancartas que la gente cuelga desde las pasarelas para peatones o la instalación de vallas con mensajes que permitan «distorsionar la lógica capitalista».

Se echan en falta, en cambio, un programa de educación de anfibios que enseñe a las ranas a utilizar los tubos para cruzar, la urbanización de las propias márgenes de estos conductos para que los batracios se sientan en plena naturaleza durante el tránsito, una señalización adecuada que evite el exceso de velocidad, controles de alcoholemia y una campaña de dispersión de depredadores para evitar que las gaviotas se pongan las botas a la salida del túnel.