Las propuestas de la Marea sumarían aún más retrasos a la reforma de Alfonso Molina

El gobierno local pretende introducir modificaciones que obligarían a cambiar un plan paralizado desde hace 15 meses


A Coruña / La Voz

Las obras de ampliación de Alfonso Molina acumulan 18 años de retraso. Cuando todo parecía cerrado para iniciar los trabajos, el gobierno local de A Coruña pidió modificar el proyecto. Las negociaciones bloquearon durante nueve meses el desarrollo del plan. El pasado julio se llegó a un acuerdo por el que, en esencia, Fomento se encargaba del diseño viario y el consistorio de los bordes. Hoy se verán representantes de las dos Administraciones, con un documento municipal que incluye cambios que podrían obligar a modificar otra vez el trazado viario, siempre y cuando Fomento acepte esos cambios.

Algunos, como los pasos elevados, solo suponen un añadido a los planos, pero en otros, si salen adelante, habrá que cambiar las líneas. Así, por ejemplo, el plan del consistorio incluye reducir el ángulo de giro y el diámetro de las salidas para obligar a los conductores a reducir la velocidad. El ingeniero Carlos Nárdiz, profesor en Arquitectura, valora positivamente que se pretenda recuperar el patrimonio de los márgenes, pero cree que Fomento no aceptará esos cambios en las salidas por motivos de seguridad.

También están previstos tres pasos subterráneos para anfibios y microfauna, que atravesarían la avenida de lado a lado en tres puntos, donde se ubicarían tubos de un metro de diámetro para facilitar que ranas y roedores pasen con seguridad de un lado a otro. Sobre este aspecto el decano del Colegio de Caminos, Ricardo Babío, recordó que es habitual la instalación de pasos para fauna en espacios naturales cortados por una vía. «Para que sea útil, tiene que haber anfibios, y no sé si hay colonias de esos animales que justifiquen el gasto, tendría que haber estudios», apuntó.

El plan municipal, que recoge la creación de huertas urbanas y la sustitución de zonas de césped por prados, de mantenimiento más económico, así como la ampliación y mejora de paradas de buses, disposición de pasos de peatones y limitaciones a la publicidad en las vallas, que deberían intercalar mensajes sociales, se llevará hoy a la Dirección General de Carreteras para su estudio.

Entre los nueve meses de la negociación y los seis de redacción del nuevo proyecto, van 15 meses de retraso en el plan, que según Fomento este año se terminará para poner a exposición pública. Para las obras no hay fecha, aunque sí se sabe que durarán entre 18 y 24 meses desde su inicio. En el mejor de los casos los trabajos, que pagará Audasa con 14 millones, no comenzarán hasta el 2018, por lo que no se espera que las actuaciones puedan estar finalizadas antes del 2020. El actual es el cuatro proyecto que se redacta. Los anteriores no se ejecutaron.

La autoría del plan

Por otra parte, el responsable de Arquitectura sen Fronteiras, Juan Aradas, aseguró que su entidad no tiene relación alguna con Iago Carro, autor del proyecto para Lavedra por el que cobró 15.427 euros. Carro, firmante del manifiesto de la Marea, sí participó en jornadas de Arquitectuta sen Fronteiras. Aradas afirma que el concejal de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, solo tuvo vinculación con su oenegé como voluntario durante un período de quince días, aunque el edil aseguró en una entrevista que trabajó «anos» con ellos. Dice que la entidad no cobró 90.000 euros del consistorio, cobró 18.000 euros, y 90.000 es lo previsto en el presupuesto para este año, que aún no ha sido aprobado. Además, en el presupuesto del 2016 figura otro convenio de 50.000 euros que todavía no se ha liquidado.

El consistorio pretende reducir el vial a seis carriles a largo plazo

El proyecto municipal de reforma de los bordes de la avenida acepta la ampliación que propone el Ministerio, aunque no le gusta, y apuesta por dejar las cosas preparadas para, a medio o largo plazo, poder reducirla y dejarla en tres carriles por cada sentido.

La idea es pintar de rojo los carriles exteriores, con un límite de velocidad de 50 kilómetros hora. Cuando se reduzca el tráfico esos viales desaparecerían.

La Marea considera que le vitalidad de la avenida depende, entre otras cosas, «de su capacidad de seducción» para que sus vecinos la consideren su calle. En esa línea quieren hacerla más atractiva con las medidas anunciadas, como los huertos urbanos en el entorno de Elviña, y siempre que los niveles de contaminación a causa del tráfico permitan que los cultivos se puedan comer con seguridad.

En cuanto a la contaminación, sugieren que la obra contemple la instalación de seis estaciones de control de ruidos y calidad del aire con pantallas para que los conductores puedan ver los datos. También piden pantallas con datos de intensidad de tráfico para que estas cifras «dejen de formar parte del mundo de la confusión mediática».

La propuesta quiere recuperar los espacios libres, con un «reconocimiento de los descampados como ecosistemas autóctonos de los que aprender», y apuestan por la recuperación ambiental de esos lugares. El objetivo es cambiar la visión de la vía, que solo ven como propia quienes viven allí, mientras para «paseantes y runners» de la ciudad, la percepción es que esta «solo es un ámbito para el tráfico rodado».

  

Críticas de la oposición

Entre los partidos de la oposición, en María Pita ayer solo se pronunció el PP. La iniciativa, dicen, les parece «una tomadura de pelo» y creen que la Marea ha perdido dos años con «bocetos y ocurrencias absurdas», y que ahora «sorprenden con praderas de flores, huertos públicos de lechugas en suelo privado, carriles en rojo y más vallas publicitarias y pancartas». Califican la idea municipal para Lavedra como un «atentado a la seguridad vial y a la inteligencia de las personas».

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