El primer año del nuevo plan contra el chabolismo se cerró sin realojos

Los vecinos de los asentamientos no han recibido propuestas para su traslado


A Coruña / La Voz

«Faise unha estimación de entre 20 e 30 familias coas que sería posible traballar cada ano para a consecución dunha alternativa habitacional, e polo tanto causar baixa no plan, considerando que se poda comezar a traballar no ano 2016, estaríase a falar entón de entre tres e seis anos de duración mínima do plan». Así plasma el Plan de acceso ao hábitat digno sus objetivos para cambiar la situación de los tres asentamientos precarios de la ciudad, entre los que destaca, por las malas condiciones de vida, el de A Pasaxe.

 El plan, elaborado por el Ayuntamiento y Arquitectura sen Fronteiras, realiza un minucioso repaso del estado de los tres núcleos y contaba con empezar el año pasado los trabajos para los primeros realojos.

El documento recoge que en la ciudad viven en esas condiciones 129 familias o unidades de convivencia y cuenta con sacar de esos lugares a entre 20 y 30 al año. Durante el primer ejercicio con el proyecto en vigor no ha habido ningún realojo en A Coruña. Los habitantes de A Pasaxe, donde es mayor la urgencia por las pésimas condiciones de higiene, salubridad y habitabilidad, confirman que de allí no se ha movido nadie a ninguna vivienda aportada por el consistorio. Los cambios en el censo de chabolistas, cuando los hay, suelen obedecer a otras causas personales.

El plan del consistorio también incluía acciones paralelas a la búsqueda de viviendas para esos colectivos, como itinerarios de formación personalizados para la búsqueda de empleo y otras actuaciones encaminadas a mejorar la inclusión social, con propuestas laborales adaptadas a las características de cada persona. Sin embargo, en el entorno de la conservera Celta confirman que allí nadie está participando en ningún programa especial y que las pocas ayudas que hay son las mismas que se ofrecían con anteriores gobiernos.

Más de 150 menores residen en condiciones inadecuadas en los tres poblados

Según los cómputos municipales, en los tres asentamientos que quedan en la ciudad viven 152 menores. Tanto O Portiño como As Rañas cuentan con viviendas que no reúnen las condiciones mínimas. Con todo, están en mucho mejor estado que las de A Pasaxe. En esos dos lugares son edificaciones de ladrillo y cemento en la mayor parte de los casos, mientras que en el entorno de la conservera Celta lo que hay son chabolas hechas con maderas y chapas. Solo allí se calcula que viven unos 38 menores. En total, en la ciudad residen hoy medio millar de personas en los asentamientos.

Movimientos urbanos

La población de los poblados varió en A Coruña durante las últimas décadas, aunque sin cambios significativos hasta el desalojo de Penamoa.

La urbanización del entorno de la Cubela dio paso en los años 80 a un traslado del núcleo chabolista que allí había a otros enclaves. De allí se nutrieron A Pasaxe y Penamoa. Este último fue el mayor asentamiento de la ciudad. En el 2007 estaban registradas 1.142 personas en los poblados, el doble que en la actualidad.

Los dos momentos más relevantes en la historia reciente de la ciudad en ese ámbito fueron la eliminación de Penamoa y, antes, de los barracones de Orillamar. Este último caso fue el menos problemático con realojos en el mismo lugar. Los traslados de Penamoa, sin embargo, sí generaron problemas en otros puntos, como Novo Mesoiro.

Diecisiete años viviendo a la sombra de una nave declarada en ruinas

Dentro de unos días se cumplirán 17 años desde que se declaró el estado de ruina de la antigua nave de La Toja, en A Pasaxe. La estructura tenía entonces -y mantiene ahora, seguramente con más motivo por el paso del tiempo- un riesgo de desplome, que suponía y supone un peligro para los chabolistas que viven pegados a sus viejos muros.

En el año 2014 el TSXG dejaba claro que esa situación no podía mantenerse: «Hay constancia de que existe riesgo de desplome, con peligro para todos, y la necesidad de demoler se aprecia a la vista de las fotografías», decía en un fallo que obligaba precisamente a eso, a tirarla.

Los jueces no se metían con la propiedad, con fallos anteriores que declaraban que los habitantes habían ganado ese derecho tras más de un cuarto de siglo allí. Algunos llevan más tiempo. Lo que decía es que había que desalojar temporalmente para acometer esos trabajos.

En un primer momento los jueces especificaron que ese desalojo le correspondía hacerlo a los propietarios de la nave, la inmobiliaria Altramud. Sin embargo, un fallo posterior, del 2015, aclaraba que era el consistorio el que tenía que hacerse cargo de ese desalojo temporal. La empresa ya apuntó que en cuanto se produzca ese desalojo hará las obras. Pero ni el anterior gobierno local ni el actual han ejecutado esos fallos. Allí siguen viviendo varias familias con el consiguiente riesgo de que se les caigan encima los resto de la nave. Sí se les ha dicho que no deben abandonar el lugar, pero nadie les ha ofrecido una alternativa. El fallo judicial del 2014 no es el único que alertaba del peligro. Ya en el 2012, en otras instancias, los jueces habían advertido de un «riesgo evidente de que la nave se desplome».

El actual ejecutivo había apuntado en el 2015 que asumiría el mandato y facilitaría los trabajos, pero que se sepa, no se han tomado medidas para hacerlo y el poblado de la conservera Celta sigue estando igual que hace dos años, más allá del desbroce de una finca limítrofe en la que se acumulaban desperdicios. La basura sigue estando, a toneladas, en A Pasaxe, donde tampoco hay saneamiento ni limpieza pública. El suelo de tierra se convierte en un lodazal cuando llueve y las condiciones de vida en ese lugar están muy lejos de los estándares mínimos.

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