«Mis amigos de Siria me dicen que nuestra marcha es una revolución en Europa»

La marcha parte hoy de Berlín y con ella reclaman el cese de la guerra y corredores humanitarios


A Coruña

Desde Berlín arranca hoy la denominada «Civil March for Aleppo», un proyecto que reclama el cese la guerra en Siria, corredores humanitarios para ayudar a la población y que busca visibilizar el conflicto desde la reacción de la población civil. Esta marcha, en la que han anunciado su participación ya más de 3.000 personas que se unirán en algún punto del camino, tiene como objetivo llegar a Siria andando y que los participantes sirvan como transmisores del conflicto con su interacción con la población del resto de ciudades por las que pasen. La idea, de expansión viral, partió de una periodista polaca asentada en Berlín y una de las que se ha sumado al comité organizador es la también polaca Agnieska Bulacik, una antropóloga cultural y fotógrafa que trabajó en A Coruña.

-¿Cómo organizaron la marcha?

-Comenzamos a finales de noviembre, todo se preparó muy rápido. Fue idea de una amiga mía, Anna Alboth, que lo puso en Facebook diciendo que estaba harta, que teníamos que hacer algo y qué pasaría si todos hubiésemos ido allí. La gente empezó a responder. Somos unas 55 personas las del primer grupo que comenzó a trabajar en el proyecto y es una idea que parte de la gente, no está conectado con ninguna organización y ningún partido político. Somos personas que queremos hacerlo juntas.

-El viaje de Berlín a Alepo puede llevar unos tres meses y medio, ¿cuál cree que es la viabilidad de un proyecto tan ambicioso?

-Cada uno decide por sí mismo. Nadie impone al resto lo qué hacer. Empezamos el lunes (hoy) y ya veremos qué pasa después. Hay gente que está ahí para un día o dos, nadie cuenta con que haya que estar desde el principio al final. Es más una cuestión simbólica, dejar a la gente el plan para actuar, podemos no hacer nada, estar sentados frente a las televisiones o los ordenadores y quejarnos o podemos salir y decir «no queremos vivir en un mundo así y queremos cambiarlo».

-Remiten a movimientos como los de Gandhi o Luther King, pero no teme que se pueda ver como algo frívolo el que se plantee, desde Europa, la marcha inversa a la que hacen los refugiados.

-Si y no. Es sobre nosotros y lo que hacemos, qué vida vivimos y lo que enseñamos con ella. Claro que podríamos hacer donaciones a organizaciones, pero si queremos transformar las estructuras tenemos que darle voz a nuestra necesidad. No queremos vivir en el mundo en el que ese tipo de políticas es posible. El apoyo de mis amigos de Siria es lo que más energía me da. Yo también soy muy crítica sobre la dominación de Europa, sobre lo que significa ser una persona blanca y con que, a veces, entendemos muy poco por todos los privilegios que tenemos. Mis amigos de Siria son los que me dicen que lo que hacen de normal los europeos es ver la tele y tomar café y lo que estáis haciendo es una revolución en Europa. Eso es lo que escucho de mis amigos activistas en Siria y por eso creo que lo que hacemos es bueno y hay que hacerlo. Prefiero hacer algo a no hacer nada.

-¿Con la marcha se conseguirá mover a la comunidad internacional para que se manifieste en este conflicto?

-El cambio empieza en cada uno de nosotros, nosotros tenemos que poner presión a nuestros responsables. Si no cambiamos nosotros no cambia nada, creo que lo mejor sería que el proyecto creciese tanto que pudiese ejercer presión sobre los que toman decisiones. Nosotros no tenemos soluciones, tampoco entendemos el conflicto perfectamente, creo que nadie lo hace, porque los medios de comunicación nos enseñan cada día una cosa, pero lo más importante es cuidar la vida de otra gente.

-Aseguran que entrar en Siria es un destino, pero no es el objetivo, sino que el viaje y el apoyo al mismo es lo importante.

-El objetivo es la marcha en sí misma. Por ejemplo, cuando estuve en Galicia para mí fue muy interesante el Camino de Santiago, creo que mucha gente que lo hizo entendería el poder que tiene andar, andar en paz, alrededor de la gente, comentar…

-La marcha se declara apolítica, pero la solución que piden pasa por una interlocución política.

-Anna fue a Bruselas para hablar sobre los refugiados y la marcha y el tema está ahí presente. El proceso es muy grande si hablamos de soluciones, pero creo que cada uno de nosotros tiene claro que algo tiene que cambiar y como no somos políticos, no somos abogados, simplemente podemos mostrar el problema para conseguir solucionarlo todos juntos.

-¿Por qué arrancan en Berlín?

_Nosotras vivimos aquí y aquí el tema de los refugiados está muy presente, tenemos muchos amigos que lo son. Puedes ver muchas historias en la televisión, pero cuando una persona te lo cuenta directamente, lo recibes de manera diferente y lo entiendes más. En este mundo en el que las guerras parecen reality show, que ya las vimos tanto, entrenar nuestra empatía y nuestra humanidad debería ser nuestra responsabilidad. Creo que estar en silencio es estar de acuerdo. Yo cada vez que leo noticias me siento peor y peor. Si queremos cambiar la sociedad, tenemos que ser responsables, más allá de mover las cabezas y asentir a todo lo que nos dicen. Tomar responsabilidades no es cómodo, sino lo contrario, porque tienes que pensar por ti mismo.

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