Feijoo y Rajoy, ante su deuda «excepcional»

La Xunta se ha comprometido a reforzar la rehabilitación del centro, construir la Intermodal y una residencia de mayores. El Gobierno central tiene en cartera Alfonso Molina y el Pasaje


a Coruña / La Voz

Durante la campaña electoral, Alberto Núñez Feijoo pidió a los gallegos una «confianza excepcional» que valiese la mayoría absoluta en la Xunta. Se la dieron, y él mismo advirtió que ahora tiene una deuda del mismo calado. También la tiene Mariano Rajoy, ya que el voto de Galicia le franqueó la puerta de la investidura. Tras la formación de los gobiernos gallego y central, arranca la legislatura y con ella el momento de pagar esas deudas, que no son menores con A Coruña, ya que 54.113 coruñeses, el 43,52 % de los que votaron, respaldaron la candidatura del líder del PP.

Feijoo hizo una serie de promesas específicas para la ciudad durante la campaña. Entre ellas, figuran lanzar un programa de rehabilitación directa de viviendas en la zona de Pescadería, ampliar los fondos para recuperar edificios en las Casas de Franco, Labañou y Elviña, finalizar la conversión de la Fábrica de Tabacos en sede judicial, terminar el saneamiento de la ría de O Burgo, poner en marcha del polígono industrial de Morás y construir la estación intermodal.

Además, el candidato del PP se comprometió a construir una nueva residencia de mayores con 150 plazas, un nuevo centro de salud en la zona de Juan Flórez, completar la reforma y ampliación de las urgencias del Materno Infantil; y en materia educativa reiteró su compromiso de levantar el colegio de Mesoiro.

Claro que además de cumplir con su propio programa, la Xunta debe responder a las propuestas que le plantee el Ayuntamiento. La principal en la actualidad es el lanzamiento del proyecto para construir el área metropolitana de A Coruña. Feijoo se ha mostrado dispuesto a colaborar desde el Gobierno autonómico, pero ha subrayado que antes es necesario que se alcance un acuerdo entre los grupos del pleno de A Coruña, y con todos los ayuntamientos implicados en el plan.

Claro que la relación entre ambas instituciones ha sido más bien fría hasta ahora, con acusaciones mutuas de bloquear proyectos claves, sobre todo en los casos de la estación intermodal y de la llegada del transporte metropolitano al centro de la ciudad, cuya culminación es una de las primeras tareas que se deberán afrontar en próximas semanas.

El Gobierno central también tiene su cuota de proyectos pendientes en A Coruña. El principal es la reforma y ampliación de la avenida de Alfonso Molina, que fue una de las principales promesas electorales del PP en las pasadas municipales, y que sigue a la espera después de meses de negociación con el nuevo gobierno local, que primero se opuso a dotarla de un carril más en cada sentido y al final asumió ese plan con «algún pequeño cambio», en palabras de los expertos.

Se alcanzó a un acuerdo, pero no se dio un paso para iniciar la obra, en medio de la inestabilidad política en Madrid y del relevo de Ana Pastor al frente del Ministerio de Fomento. Ese departamento estatal también tiene pendiente el proyecto para ampliar el puente de A Pasaxe, una obra imprescindible para que la reforma de Alfonso Molina sea efectiva, y se ha comprometido a dar pasos para la construcción del Vial 16, que conectará la AP-9 y la tercera ronda en un futuro, en apariencia, aún bastante lejano.

El Gobierno central tiene otras cuestiones abiertas en la ciudad, como el futuro de las fincas de Defensa en la Maestranza o el de la antigua cárcel provincial. Dos asuntos que provocaron roces con el Ayuntamiento y que deberán solventarse, como es el caso de la Xunta, entre Administraciones lideradas por formaciones políticas antagónicas.

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