Apocalipsis zombi en A Coruña


Hay años, lustros, incluso décadas, en que todas las noches parecen la noche de los muertos vivientes. Pero la oficial fue ayer y los coruñeses que no padecen los complejos coloniales de festejar Halloween se vistieron de novia cadáver, fantasma, asesino en serie, zombi, esqueleto o de Ibex 35 (qué miedito) para celebrar que la vida continúa a este lado del más allá.

Zombis, muertos vivientes en la calle del Orzán- Samaín - Halloween
Zombis, muertos vivientes en la calle del Orzán- Samaín - Halloween

Hay mucho debate callejero sobre Halloween. Unos dicen que es una imposición del imperialismo yanqui, que nos inoculó la manía del Halloween con el estreno conspirativo de E. T. Otros que en A Coruña, de toda la vida, lo que se festeja es el Samaín (el Samhain celta). Luego están las abuelas, que no entran en la trifulca antropológica, pero meten unas castañas en el horno y sacan el vino joven de la despensa para montar un magosto una tarde cualquiera a la hora de la merienda. Y están también los devotos de los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, que aprovechan el festivo para acercarse a San Amaro y Feáns a hablarles bajito a sus muertos, que llevan mal lo de la eternidad -a veces se les hace muy larga- y agradecen un mundo que les pongan unas flores en el nicho y les den algo de conversación.

A estas alturas yo ya no sé si aquí celebramos Halloween, el Samaín, el magosto, el día de Todos los Santos o el de Difuntos. Pero lo que sí sé es que en A Coruña somos mucho de hacer el muerto en la vida y en el cine (que es más grande que la vida).

Porque coruñés era Amando de Ossorio, que tuvo la visión de convertir a los caballeros templarios en zombis y de mezclar el terror de serie Z con mitos eróticos de ultratumba como Susana Estrada, Bárbara Rey o Anita Ekberg. También era coruñés Toñito Blanco, que nos dejó demasiado pronto, con solo treinta años, pero antes filmó La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos. Toñito lo llamaba gore á feira, pero era un gore más allá del gore que hace que La matanza de Texas parezca el edulcorado vídeo de unos apacibles ancianitos consumando sus bodas de oro.

Con esta filmografía a las espaldas y una niebla congénita que trae la Santa Compaña de fábrica, cómo no nos va a gustar Halloween. El coruñés sale a andar por el paseo marítimo porque es un caminante, sí, pero de The Walking Dead. Somos los zombis de Thriller y de La noche de los muertos vivientes. Y también somos Charlton Heston encaramado a la Torre pegando tiros a los espectros de El último hombre vivo.

Porque aquí el apocalipsis zombi empezó con Hércules liquidando a Gerión. Por eso nuestro escudo, con su calavera sobre dos tibias cruzadas, debe de ser el único del mundo que rinde culto a la muerte. Pero seguro que estoy equivocado y esta manía de celebrar la vida festejando la muerte es una moda ajena impuesta a la ciudad por las malvadas corporaciones de Silicon Valley.

Por Luís Pousa Coruñesas

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos
Comentarios

Apocalipsis zombi en A Coruña