«Se eliminan todo o oleoduto será unha lotaría para os barrios»

Antón S. Rodríguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

Los vecinos confían en que gran parte del área que ocupa el poliducto se reconvierta en espacios para todos

18 sep 2020 . Actualizado a las 20:53 h.

«Será una mejora para el barrio y para la ciudad, sin duda». Milagros Vieites, presidenta de la asociación de Vecinos San Diego, aplaude la noticia avanzada ayer por La Voz con la inminente fecha de traslado de Repsol al puerto exterior. Desde su barrio ha vivido el latente peligro de las descargas de crudo. Aunque quiere dejar claro que con la compañía petrolera las relaciones siempre fueron buenas. «Cuando había un simulacro siempre avisaban, para que la gente no se llevase ningún susto», explica. Pero reconoce que se siente aliviada si finalmente Repsol y el oleoducto toman la dirección de Langosteira. «Mejor para ellos y mejor para nosotros», sentencia. «El riesgo siempre está ahí, así que es un alivio que se vayan por fin, ya no habrá tantos problemas medioambientales».

Para Paulo Sexto, de la Asociación Oza-Gaiteira-Os Castros, la noticia del traslado de Repsol le motiva nuevas preguntas. «¿Y ahora el terreno del oleoducto será de dominio público y para uso de los vecinos?». El presidente de esta asociación pide recuperar la lámina de agua para pescadores y mariscadores, «y crear así más riqueza en el barrio». «Lo ideal es que todos los terrenos vuelvan a ser de los vecinos y evitar la especulación urbanística, pero es una gran noticia, lo llevamos reclamando muchos años», explica Paulo, quien conoció incluso la desaparecida playa das Cañas. «Estamos ante la ocasión perfecta de recuperar ahora una zona de ocio».

También será el final de los constantes episodios de malos olores en la zona, «porque muchos gaseros tienen las juntas en muy malas condiciones y causan vertidos».

Una bomba de relojería

«Lo que teníamos bajo nuestros pies era una bomba de relojería, así que es un alivio conocer esta noticia», destaca Paulo Sexto, quien recuerda que el barrio de San Diego «ha llegado a ser incluso catalogado como uno de los más peligrosos de España desde el punto de vista medioambiental».

El barrio de Eirís será otro de los claramente beneficiados en cuanto se ejecute y complete el traslado de las instalaciones de la petrolera Repsol a Punta Langosteira. Así lo confirma el presidente de la asociación de vecinos, Suso Prado, para quien el oleoducto ha supuesto una barrera entre urbanizaciones. «O barrio das Flores esta partido pola metade, e entre o Castrillón e Monelos tamén hai separacións que habería que eliminar, e en moitas rúas non podes escavar un garaxe, darías co oleoduto», cuenta este veterano vecino. «¿Ti sabes o espazo que libera na cidade se retiran todo o oleoduto? Se eliminan todo será unha lotaría para os barrios, en Eirís non paramos de dar voltas por culpa do oleoduto».

Algunos residentes defienden el gran «tubo» porque impide edificar

Para Luis, residente del barrio de Las Flores, el oleoducto es algo más que un vecino de toda la vida. Él trabajó en él casi hasta la jubilación. «No fue en la construcción, sino en el mantenimiento, yo soy electricista y me tocó vigilar y reparar las resistencias que llevaba antes», explica sentado en el parque y a pocos metros de uno de esos pivotes que avisan de que por allí abajo pasa esa culebra metálica de más de seis kilómetros. «Lo que hacían las resistencias era calentar el crudo para que fluyera mucho mejor, es como aplicarle una especie de Sintrom», explica Luis, para quien la gran estructura que atraviesa la ciudad apenas supone un problema de convivencia entre los vecinos. «Yo ya no lo veré, pero va a costar mucho tiempo y dinero retirarlo», explica mientras señala una zona de esparcimiento canino en el barrio de Las Flores. «Esas vallas las puso Repsol».