Ni un solo exceso contaminante en los muelles urbanos gracias a Langosteira

Las mediciones realizadas este año nunca han superado los límites permitidos


A Coruña / la voz

Cuatro años hace ya que las nuevas instalaciones portuarias de punta Langosteira se pusieron en funcionamiento, «y eso que aún está sin rematar por completo la obra», precisaron fuentes próximas a la Autoridad Portuaria de A Coruña.

Su puesta en marcha fue una iniciativa para evitar la contaminación medioambiental que día a día se registraba en los muelles interiores de la ciudad y que es sinónimo de protestas en los barrios más próximos a estas dársenas cuando el viento sopla del sur: los Castros, el Castrillón, la zona de la Marina...

Y es que desde su entrada en servicio «más del 35 % de los graneles sólidos, es decir, cemento, clínker y cereales destinados a la cabaña ganadera gallega y de la Meseta ya se están moviendo a través del puerto exterior». Pero además, el 85 % de las casi 500.000 toneladas de coque, un carbón derivado del petróleo y que en su mayoría opera la empresa Repsol, se trasiega ahora desde el nuevo muelle ubicado en la costa de Arteixo.

Todos estos productos son mercancías sensibles para el medio ambiente y su traslado a las nuevas instalaciones portuarias de punta Langosteira «significó que en lo que va de año no se hayan superado ni una sola vez los límites de partículas contaminantes a la atmósfera en los muelles urbanos; y en el ejercicio pasado, solamente dos», precisó Enrique Losada, presidente de la Autoridad Portuaria coruñesa.

Pero es que, además, el puerto exterior será la clave para que en el año 2018 un área importante de A Coruña (los Castros, Casablanca, el Castrillón, parte de Matogrande, la zona de la Grela y el barrio de Bens) deje de estar encima de un poliducto (alrededor de catorce tuberías) por el que se trasiegan diariamente cientos de litros de crudo de petróleo y sus derivados. Sí, el movimiento de estas mercancías también se realizará entonces a través del nuevo muelle.

Es tal el crecimiento de Langosteira que desde el 2012, fecha en que se acreditó la primera carga, ya se han realizado unas 250 operaciones de carga y descarga que han supuesto el movimiento de un total de 2,7 millones de toneladas, «y se espera alcanzar los 3 millones durante el ejercicio en curso», indicó Losada, que añadió que «estamos hablando de productos muy sensibles para la ciudadanía».

Y además, Langosteira es un puerto que aún no está terminado, «porque un muelle es sinónimo de vitalidad y día a día está creciendo», manifestó el presidente del Puerto. Recordó que «se está finalizando el contradique y que en el 2021 llegará a las instalaciones el ferrocarril».

Respuesta de los operadores

«Semejante reto no sería posible sin la importante respuesta de las consignatarias que operan en nuestros muelles», significó el presidente portuario. Y es que desde que se pusieran en marcha las nuevas instalaciones de punta Langosteira, en la costa de Arteixo, «nuestros operadores apostaron y continúan apostando claramente por el puerto exterior», recalcó Losada. Así, las más importantes consignatarias «están construyendo y creando más espacios para poder desarrollar sus operaciones».

Un puerto que permite la salida y entrada de buques con «maniobras sencillas»

El Hammonia Korsika, un granelero con bandera de Liberia, de 189,99 metros de eslora y 32,3 de manga, fue el primer buque que operó en las nuevas instalaciones de punta Langosteira. Ocurrió el 27 de septiembre del 2012, cuando cargó 35.000 toneladas de clínker destinadas a Brasil para la construcción de las infraestructuras de los Juegos Olímpicos celebrados este pasado verano y para las instalaciones del Mundial de Fútbol del 2014.

Se trataba de la prueba definitiva para observar el comportamiento de los servicios operativos de las nuevas instalaciones, «y el resultado fue todo un éxito», recuerdan desde la base de los Prácticos del Puerto de A Coruña. Walter del Río, uno de los técnicos del practicaje, alaba el puerto exterior: «Estamos muy contentos. Las operaciones de entrada y salida de los buques las podemos realizar de forma sencilla, maniobras que no difieren mucho de las que realizamos en los muelles urbanos», recalcó el práctico.

«Es un puerto atlántico»

Aun así, Del Río quiso recordar que Langosteira «no deja de ser un puerto atlántico. Cuando hay temporal, las dificultades aumentan, el embarque, a una o a dos millas de la bocana (dependiendo del tipo de buque), es difícil, como lo es en la ría de A Coruña», recordó.

Sobre el funcionamiento de las nuevas instalaciones una vez que los barcos han atracado, Del Río indicó que cuando «hay mar de fondo con olas de más de cuatro metros se deja notar. Eso sí, el resguardo que tenemos es muy bueno y los buques no corren ningún peligro», subrayó.

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