Playas de hoy con nombres de ayer

Ignacio Benedeti recupera en su último documental las anécdotas y toponimia de los arenales coruñeses

Dr. Jekyll en la ciudad de las playas Documental de promoción turística en clave fantástica que repasa la historia de las playas de A Coruña

A Coruña / La Voz

Siempre le había gustado escuchar a su madre recordando los nombres antiguos que tenían ciertos lugares y edificios de la ciudad, y por eso no lo dudó dos veces a la hora de hacer un documental sobre la toponimia olvidada de los arenales coruñeses. Hace más de un año el director de cine Ignacio Benedeti se puso la cámara, trípodes y demás al hombro, y se recorrió los dieciséis arenales urbanos de A Coruña, aunque previamente debió de llevar a cabo un laborioso trabajo de investigación que le obligó a visitar el Archivo Municipal y varias bibliotecas, así como a consultar varios libros y a entrevistarse con algunos vecinos de los más longevos, «que me dieron multitud de nombres y anécdotas, pero que no pude plasmar todas, porque si no me daban para un largometraje de más de una hora», confesó.

Con todo el material ya filmado y montado, llegó el momento de ponerle sonido, y aquí decidió darle un toque de humor a la producción, que bautizó con el título de Dr. Jekyll en la ciudad de las playas. «Lo narré en clave de cine fantástico para que no quedase muy erudito, porque su destino principal es Internet», reconoció Benedeti, que contó con la colaboración como alter ego de Fernando Pujalte (hermano de la actriz María Pujalte), que puso su voz «entre kuruñenta y de sir Paco» al personaje de Mr. Hyde.

A lo largo de cerca de trece minutos, los dos protagonistas van sumergiéndose en las aguas de los arenales coruñeses, de los que va desvelando todo tipo de curiosidades, como que la playa de As Lapas era conocida como la de A Lagoa, porque al bajar la marea se formaba una pequeña laguna, «y que medio Monte Alto está construido con su arena, que también era buenísima para la limpieza de cocinas». La rebautizada playa de los Moros era antes la de Arena de Concha, porque su arena original era muy gorda; mientras que la de Adormideras era la de O Grelle, porque allí se instaló una caseta para cobrar los impuestos de los productos del mar.

Otro de los secretos que desvela este documental tiene relación con el Orzán, que antiguamente se dividía en cuatro partes: entre la glorieta de los Surfistas y hasta Salesianos estaba la playa de Berberiana, a la que seguía el Orzán propiamente dicho, el arenal de los Bomberos y el del Caramanchón (que daba a lo que hoy se conoce como la Coraza). La de San Roque de Afuera también tuvo distintas denominaciones, ya que muchos la conocían como la playa de Lino, en honor a un señor que limpiaba las piedras, otros la llamaban de la Barbería, y otros de la Cetárea.

Buena temperatura

Para grabar las escenas submarinas, Ignacio Benedeti tuvo que sumergirse en todos los arenales, algo que le imponía un poco porque en los últimos años ha preferido el agua más templada de las piscinas. «No están tan frías. Me sorprendió porque iba con cierta precaución y miedo, pero no es para tanto. La más fría quizás sea la de Bens y la de Los Moros», explicó el director, que siente especial predilección por As Lapas. «Conforme bajas, vas dejando de ver la ciudad, pero sigues teniendo en frente la Torre. Es impresionante y no sabemos apreciarla», sentenció.

El pasado domingo por la tarde Benedeti subía este documental a Internet -a través de Vimeo-, y en menos de cuatro días ya había sido visionado por más de 8.000 personas. Parte de la culpa de este gran éxito es que varios grupos coruñesistas de Facebook lo colgaron en sus cuentas y la acogida fue mayor.

Otra de las claves de esta buena aceptación de Dr. Jekyll en la ciudad de las playas se debe a las técnicas y al material empleado para su grabación, empezando por la película, una Kodak Ektachrome, que se dejó de fabricar hace cuatro años, pero que a Ignacio Benedeti le gusta especialmente «por su textura y rendimiento cromático, que parece de otra época, pero con imágenes de hoy». Además, se utilizó una cámara de cine Fujica ZC100, de ópticas intercambiables y se optó por un objetivo anamórfico, «con el que consigo con super-8 un formato panorámico. De hecho, es la primera vez en el mundo que se ruedan imágenes anamórficas en super-8 bajo el agua, y también es la primera vez que se usa un slider en España para super-8 (para deslizar la cámara lateralmente en tomas de time-lapse). 

Momento embarazoso

Precisamente, filmando una de estas secuencias sobre el movimiento de la marea en la zona del Playa Club, Benedeti vivió uno de los momentos más embarazosos de todo el documental. «Una señora, que me estaba observando desde hacía rato [una filmación en time-lapse lleva horas, puesto que se hace fotograma a fotograma para que se note cómo baja la marea], comenzó a decir a los peatones que estaba filmando a las mujeres que se duchaban. Le dije que mirase a través del visor, pero no quiso y llamó a la policía. Cuando vinieron los agentes, afortunadamente de paisano, les expliqué el proyecto, uno de ellos reconoció mi nombre, y me dejó seguir», recordó todavía sofocado el director, que a partir de ese día, cada vez que va a filmar solo lleva una tarjeta identificativa con el nombre de IB Cinema. 

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