«Cuando creé la 'startup', me soltaron si se podía meter en el microondas»

Esa fue la reacción de su familia cuando les contó que había hecho la plataforma Goi


a coruña / la voz

Echar de menos los huevos y patatas de casa, cuando vivía en Barcelona, llevó a Yaiza Canosa (A Coruña, 1993) a crear la aplicación de paquetería Goi, que ya suma más de 40.000 usuarios. Ella es una de las pocas mujeres que destacan en el emprendimiento digital.

-¿Le molesta cuando se describe a Goi como el BlaBlaCar de la paquetería?

-¡No! Ayuda a que se entienda lo que es.

-Tenía un trabajo con nómina y lo dejó todo para crear la aplicación. ¿Qué le dijeron en casa?

-En mi casa ya no se sorprenden con nada. Trabajé desde los 16, me fui de casa a los 19... Siempre fui muy inquieta. Goi es la segunda empresa que monto. La primera fue una incubadora de startups.

-Confiéselo, ¿lo de Goi lo entendieron a la primera?

-Cuando le dije a mi familia que tenía una startup, me preguntaron si se podía meter en el microondas. [Risas] No sé por qué, pero les sonó a algo relacionado con la comida envasada. Hoy en día están contentos y orgullosos.

-Si viene alguien de Silicon Valley y le hace una oferta, ¿vende?

-Habría que ver de cuánto es la oferta [Risas]. Ahora en serio, creo que no. Todavía hay que acabar de construir Goi al 100 %. Bueno, si de repente viene Mark Zuckerberg y me dice que me da 100 millones de euros por ella y que me deja dirigirla, lo hablaría. Pero es mi hijo y quiero criarlo. La vocación de cualquier startup es vender antes o después.

-Como dueña de su propia empresa, ¿qué tal lleva lo de no tener vacaciones, ingresos fijos cada mes, etcétera?

-Es complicado. La mayoría de mis empleados cobran un sueldo más alto que el mío. El éxito de todo emprendedor depende de la gente de la que uno se rodea.

-¿Qué es lo que más se envía la gente?

-Animales, cunas, sillas, muebles de mudanzas...

-¿Y lo más raro que ha visto por Goi?

-No sé si lo más raro, pero lo más in extremis fueron unas alianzas de boda. El novio se las dejó en el hotel donde celebró su despedida de soltero en Benidorm. Eso fue un viernes y se casaba al día siguiente en Ponferrada. Goi se las entregó a tiempo. No hay ninguna empresa de paquetería en el mundo que hubiese podido hacer eso.

-Pero, ¿en Goi también es posible hacer conexiones?

-Sí, claro. Esta fue Benidorm- Madrid y Madrid-Ponferrada.

-Ya sería mucha chiripa que el día de esa boda, alguien más viajase de Benidorm a Ponferrada.

-¡Las alianzas llegaron a tiempo!

-¿Por qué Goi?

-Goi es paquete en vietnamita. Y además, Go es «ir» en inglés, y la i, puede ser una exclamación como para decir ¡vamos! Sonaba bien y nos gustó.

-En BlablaCar puedes vender el asiento libre de un coche por una cantidad determinada. En Goi, ¿qué gana el que se ofrece a transportar algo?

-Pues un dinero, igual que en BlaBlaCar. Por ejemplo, puedes cobrar por llevar un paquete pequeño 5 o 10 euros. Y uno grande, 40. Depende.

-La aplicación solo hace de intermediaria, ¿no?

-Esto es como lo que hacían los mercaderes de Venecia, pero transportado al 2.0. Ellos eran unos señores que estaban en el puerto y sabían a qué hora iban a llegar los barcos de todo el mundo. Cada vez que alguien quería enviar algo, hablaba con ellos. Simplemente, tenían la información y ponían en contacto. Eso es lo que hacemos nosotros. Goi es un mercader de Venecia, pero del siglo XXI y que ahora se puede aprovechar de la globalización y del Big Data.

-En diciembre pasado tenían unos 20.000 usuarios. ¿Qué tal les va ahora? Apabúlleme.

-Estamos superando todas las expectativas. Llevamos solo ocho meses y hemos pasado de ser dos personas a casi quince. Y en cuanto al número de usuarios, ahora tenemos más de 40.000.

«Hay gente que es ‘runner’. A mí me gusta comer. Eso me hizo crear Goi»

El nacimiento de Goi está muy vinculado al origen gallego de la coruñesa Yaiza Canosa.

-¿Cómo se le ocurrió Goi?

-Ahora estoy afincada en Madrid, pero antes vivía en Barcelona. Allí lo que más echaba de menos eran los huevos caseros, las patatas de la huerta, las ensaladas que saben a ensalada... A mí lo que más me gusta en el mundo es comer. Es mi pasatiempo. Hay gente que es runner, a mí me gusta comer.

-Y echaba de menos toda esa materia prima que solo podía encontrar en su tierra. ¿Es así?

-Sí. Yo lo intentaba enviar todo desde A Coruña a Barcelona, pero era imposible. Llegaba tardísimo, acababa roto... Y era carísimo enviarlo. Me di cuenta de que la única forma en que conseguía esos productos en mi casa era cuando venía mi hermana, mi prima, un amigo, que me los traían. Aplicando ese sistema a todo lo demás, se me ocurrió Goi.

-¿Cómo es su día a día? ¿Se levanta y ya está con el móvil en la mano?

-Sí. Me paso 24 horas conectada, de lunes a domingo. Pero soy una emprendedora feliz, porque hago lo que me gusta.

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