Renuncia a su cargo para poder comprar en A Coruña

Lo hizo provisionalmente el Adelantado Mayor del reino de Galicia en 1388


Quería ir de compras a la villa de A Coruña. Necesitaba paños y otros artículos para él y sus escuderos. Pero había un problema. Era el Adelantado Mayor del reino de Galicia, el oficial real de mayor rango con competencias militares, gubernativas y judiciales en todo el reino. Ya lo habían sido su padre y su tío. Además era de la familia de los Sarmiento, de la alta nobleza castellana, que se había destacado en la defensa de los nuevos reyes de la dinastía Trastámara encabezada por Enrique II, tras asesinar en 1369 a su hermanastro Pedro I.

Su padre, Pedro Ruiz Sarmiento, recibió dicho título y oficio con carácter hereditario en 1370 con la misión de combatir en Galicia a los partidarios del fallecido rey Pedro. Vencedor en los enfrentamientos, incrementaría, con otras mercedes reales, su patrimonio territorial, siendo señor, entre otras, de Ribadavia, Santa Marta de Ortigueira y la bailía de Faro.

En estas luchas la villa de A Coruña amparó los intereses de la familia del rey Pedro frente a los Trastámara; así apoyó la invasión de Fernando I de Portugal en 1369 y vio con buenos ojos el desembarco inglés del duque de Lancaster en 1386. El conflicto dinástico se resolvió por el Tratado de Baiona, firmado el 8 de julio de 1388, en el que se acordó que Enrique, hijo primogénito de Juan II Trastámara, se casaría con Catalina, hija de Juan de Gante, duque de Lancaster, y nieta de Pedro I. Serían los primeros en recibir el título de príncipes de Asturias y con ellos se unirían ambas líneas dinásticas, acabando las disputas.

Pero aún no se había celebrado el matrimonio y la situación era delicada. No convenía suscitar problemas. Y aquí había uno: los coruñeses no aceptarían con agrado la presencia en su villa del Adelantado Mayor, no solo porque sus fueros les daban el privilegio de no recibir a adelantados y merinos, sino porque también habían representado intereses dinásticos contrapuestos. En esta tesitura, Diego Pérez Sarmiento tomó una decisión: iría de compras a A Coruña desprendiéndose provisionalmente de su cargo.

El 3 de agosto de 1388, delante de las casas de la bailía de Faro, en O Temple, al fondo de la ría de O Burgo, se realizó la ceremonia pública. En presencia del notario Rodrigo Arias y ante numerosos testigos, Pérez Sarmiento prometió y otorgó que en cuanto estuviese en A Coruña renunciaba a su oficio de Adelantado y que se sometería a la jurisdicción y ordenes de su alcalde. Selló su promesa con la ceremonia nobiliaria de poner sus manos entre las de Roi Xordo das Mariñas, O Vello, y las de Xoán Fernández de Andeiro, escuderos del rey y personajes de gran relevancia en la zona. Al mismo tiempo se levantó acta notarial del acuerdo que hoy se conserva en el Archivo Municipal. Luego Diego Pérez Sarmiento bajó a la ribera y se metió en un batel o barca a remos y por mar se fue hasta A Coruña donde compró lo que quería.

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