Vértigo ajeno en María Pita

La familia de fonambulistas Bordini actuó en la ciudad en mayo de 1996


a coruña

El arte de poner los pelos de punta volvía a la ciudad. Un nutrido público, entre el que asomaban una buena proporción de rostros infantiles, levantaba los ojos al cielo de María Pita para disfrutar ?o sufrir, según se mire? de esa sensación de vértigo ajeno que Los Bordini lograban provocar en cada visita que hacían a A Coruña.

Mientras los funambulistas evolucionaban sobre fino cable de acero tendido desde el tejado del Ayuntamiento, los corazones se encogían en la plaza. Los gritos de pánico aderezaban la actuación con cada giro o pirueta. Por su puesto, no había ni redes ni colchonetas para amortiguar posibles caídas, porque la pericia de los intrépidos artistas las hacía completamente prescindibles.

Llegaban los números más arriesgados, con motocicletas rodando sobre el alambre y equilibrismos imposibles en una torre. Muchos decían basta y se tapaban la cara con las manos. Alguno se marchaba para dar descanso al músculo cardíaco.

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