El carril bus divide a los ciudadanos

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

EDUARDO PéREZ

Los comerciantes del centro suman más de 2.000 firmas para frenar una vía que, dicen, perjudica a sus negocios, mientras los usuarios alaban la calidad del servicio

04 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hablar del carril bus en las tiendas de Federico Tapia es como mentar la soga en casa del ahorcado. Allí lo vivieron en el 2008 y no quieren volver a saber nada de él. «A mí no me cites, que tengo clientes a los que les gusta y a los que no, pero nos hizo mucho daño porque en esta calle se vive mucho del que para un momento y se toma un café y compra algo, y con el carril bus, desaparecieron las plazas de aparcamiento y los clientes», dice. En la calle, unos metros más adelante, en la plaza de Vigo, dicen todo lo contrario en la parada del bus. Ahora esperan más porque se retrasa el bus. Antes llegaba como un reloj.

Los negocios

«Estoy a favor del carril bus, pero no en el centro de la ciudad. Parece que estamos en contra del progreso, pero esta ciudad es pequeña y al quitar carriles para los coches en el istmo solo creas un embudo», cuenta Lara Mera Pérez, hostelera en Federico Tapia. Sí para llegar desde fuera a la ciudad, dice, pero no en el centro en calles estrechas. «Lo que nos daña es quitar los aparcamientos», relata. Cuando llegó el bus, dice, desapareció la vida.

Profesionales del volante

«Hay que ponerlo, la gente no puede estar atascada. Es una locura no tenerlo. Si los negocios no venden será por otro motivo», cuenta Juan, taxista, en la parada de Modesta Goicouría. En su sector tienen claro que sí es una ventaja para los usuarios, otra cosa son los efectos económicos. «Es importante para los pasajeros, porque los servicios se hacen mucho más rápido», dice Paco García, taxista también, estacionado ayer en la parada de Puerta Real. El ahorro, dice, no es solo en tiempo. «Antes del 2008 llegar desde los Mallos hasta la Estrecha de San Andrés eran unos 6 euros de tarifa. Cuando llegó el carril bus, sin parar todo el tiempo, bajó a 4 euros, la diferencia la ve el cliente en el bolsillo», cuenta. Tiene también detractores, dice, «pero las tiendas también cierran sin carril bus». En todo caso, apunta, «los coches no desaparecen» y habría que ofrecer salidas económicas de aparcamiento. «Si quitas plazas de una zona, hay que ponerlas en otra, no se van a esfumar», afirma.