Un libro recupera a los gallegos que lucharon con De Gaulle

Jesús Cachafeiro fue sancionado por echar a un mando del camión para darse un baño en el Nilo


Ha sido un trabajo «metódico y divertido», asegura Diego Gaspar Celaya (Zaragoza, 1982) doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza y especialista en el exilio español en Francia después de la Guerra Civil. El resultado de su investigación es el libro La guerra continúa. Voluntarios españoles al servicio de la Francia libre (1940-1945), publicado por Marcial Pons y que el autor presentará hoy, a las 20.00 horas, en la casa museo Casares Quiroga. Entre los 1.182 voluntarios cuya historia se recoge en este volumen hay «28 gallegos que estaban en diferentes unidades», explicaba ayer Celaya que hacía un resumen sociológico de este colectivo: «Niños al declararse el primer conflicto mundial, adolescentes durante la dictadura de Primo de Rivera, jóvenes al declararse la Segunda República, combatientes en la Guerra Civil española y conocedores de la disciplina francesa antes de alistarse en las Fuerzas Francesa Libres (FFL). Este es el perfil de la mayoría de los españoles, varones en su práctica totalidad, que entre el 18 de junio de 1940 y el 31 de julio de 1943 se alistaron voluntariamente en los ejércitos de la Francia Libre, por la duración de la guerra, fuera de la metrópoli francesa. Merced a dicho contrato sirvieron primero en las FFL y posteriormente en el Ejército Francés de Liberación», siguiendo al general Charles de Gaulle.

Aunque el comportamiento de los gallegos «fue normal», el autor encontró curiosidades, como el caso de Jesús Cachafeiro, que firmó contrato primero con la Legión Extranjera, luego desertó «y firma por el ejército de la Francia Libre», siendo destinado a Egipto en una compañía de transportes.

Exceso de velocidad

Allí ocurrieron sus peripecias, según dicho expediente, ya que primero fue sancionado por exceso de velocidad, «iba a 35 millas por hora con su camión de tres toneladas». Otro detalle que figura en el expediente de Cachafeiro es la sanción, con unos días de calabozo, porque «ordena a un superior que se baje del camión porque el se iba a dar un baño en el Nilo», contaba ayer divertido, Gaspar Celaya. Su libro recupera el papel de estos voluntarios que, apuntaba Fernando Souto, presidente de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña que organiza el acto de hoy, «son parte do xermolo da Unión Europea».

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