La estética del cable inunda la ciudad

Las conducciones eléctricas y de telecomunicaciones deben colocarse en el subsuelo, pero hay mucho tendido aéreo e instalaciones que afean fachadas y calles

El doble cableado afea esta manzana de la ronda de Nelle.
El doble cableado afea esta manzana de la ronda de Nelle.

a Coruña / la voz

Mirar al cielo en A Coruña, exceptuando la zona centro y las barriadas de nueva construcción, asegura la contemplación de un muestrario de cableado, de mayor o menor grosor y, en algunos casos, con distintos añadidos que afean el entorno y supone un anacronismo en un mundo rendido a la tecnología inalámbrica. Hay calles que aparecen atravesadas en varios puntos y aunque en muchos casos es para unir un edificio con el de enfrente, en otros los enlaces son, cuando menos, peculiares, con recorridos triangulares o acompañados de círculos de cables que quedan suspendidos en uno de los extremos como esperando nuevas conexiones que nunca llegan.

Sagrada Familia, Monte Alto, Mariñeiros, Santa Margarita, Falperra o el entorno de los juzgados son zonas que no se libran de esta imagen, que junto con la acumulación de cables en las fachadas, incluso en elementos tan señalados como las galerías de la Marina, y los edificios abandonados, suponen los mayores puntos de feísmo urbano en una ciudad en donde sí se ha producido una renovación y adecentamiento de inmuebles antiguos.

Sin respetar las fachadas

La ordenanza municipal de zanjas establece que los cables destinados a la conducción de la electricidad deben colocarse en el subsuelo y que las conducciones de las telecomunicaciones deberán instalarse «en el subsuelo siempre que sea posible» y en el caso de que no se pueda ejecutar en un primer momento se da el plazo de seis meses para retirar el cableado aéreo, pero un paseo por la ciudad deja claro que algunos se mantienen con elementos fijos uniendo manzanas sin que nadie ponga ningún coto.

En muchos casos, el cableado no respeta ni los elementos artísticos de los inmuebles y así es posible encontrar conexiones que atraviesan rosetones o claraboyas, o espacios con retranqueos que son obviados y donde los cables, quizás por ahorrar, fueron largados acortando distancias, dañando con ello doblemente la imagen de la fachada.

Solo en algunos edificios, donde el adecentamiento exterior se realizó tras la instalación de las conducciones se ha conseguido, a base de pintura, camuflar esta proliferación de cables.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

La estética del cable inunda la ciudad