Seis meses de cárcel por dejar morir a los gatos de un amigo, que prometió cuidar

El dueño se fue de viaje tres semanas y le pidió que los alimentase, cosa que no hizo

Imagen de archivo
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a coruña / la voz

La ahora condenada solo tenía que acudir al piso de su amigo dos minutos al día durante tres semanas para dejarles comida y agua a los gatos de raza persa. Solo fue el primer día, pues luego desapareció, abandonando los animales a su suerte. Uno no tuvo ninguna, pues muerto de hambre se encaramó a una ventana en busca de comida y se precipitó al vacío. El otro falleció a causa de una lipidosis (trastorno metabólico) e inanición. Cuando el propietario de los gatos regresó de su viaje se encontró con la fatal noticia y, dolido por la dejadez de su amiga, la denunció, siendo esta mujer finalmente procesada por un delito relativo a la protección de los animales. El juicio se celebró el mes pasado y la Fiscalía solicitaba que se le impusiera la pena de 10 meses de prisión. Pero como los hechos sucedieron en el 2008 se le tuvo que aplicar el atenuante de dilaciones indebidas, por lo que la condena quedó en seis meses de prisión. No ingresará porque la imputada carece de antecedentes y el castigo es inferior a los dos años. Además, el Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña le prohíbe a esta mujer que en un año se ocupe o trabaje en el cuidado de animales.

200 euros

Durante el juicio, el dueño de los animales explicó que le había dado a la acusada un total de 200 euros para que se ocupara del cuidado de sus gatos y por los gastos que le podrían ocasionar estos cuidados. Pero se los quedó para ella.

Los hechos se remontan nada menos que al 3 de noviembre del 2008. Al propietario de los animales de raza persa le surgió un viaje de tres semanas y pensó en su amiga para que se encargara del cuidado de unos felinos con apenas 10 meses de edad. La acusada se ofreció encantada, según la sentencia. De hecho, la primera noche se quedó en la vivienda de su amigo sola con los mininos. Pero al día siguiente se fue y no regresó. Eso sí, antes de desaparecer les dejó un cuenco con agua y comida, la dieta de un solo día.

Los animales, ante la falta de alimento, buscaron por toda la casa algo que comer. Para ello causaron grandes destrozos en el piso. Uno de ellos, se cree que por la desesperación, se encaramó a una ventana que la procesada había dejado entreabierta. Cuando intentó saltar a otro piso en busca de algo que llevarse a la boca, se precipitó al vacío porque las fuerzas ya no le acompañaban. Su cuerpo permaneció unas horas en la calle Palavea de A Coruña hasta que una patrulla de la Policía Local lo retiró.

Cuando a las tres semanas de haber partido el amo llegó a casa se encontró con la tragedia. El gato que todavía seguía vivo se encontraba ya al borde de la muerte. Corrió con él al veterinario y nada se pudo hacer para salvarle la vida. Según el informe, el animal falleció por necropsia a causa de la inanición debido al largo periodo de malnutrición y ayuno. El juez, en la sentencia, afirma que la condenada «infligió un sufrimiento gratuito lesionando con su proceder (que le condujo a la muerte) el bien jurídico protegido, que es la vida y la dignidad del animal como ser vivo, y no puede haber beneficio legítimo en su menoscabo que justifique su sufrimiento».

Deberá pagar los daños causados por los felinos en el piso

Aparte de los seis meses de prisión, la acusada fue condenada también a indemnizar al dueño de los animales en 4.000 euros, de los que 3.000 se corresponden al arreglo de los múltiples daños que los gatos causaron en la vivienda durante los días que estuvieron abandonados. El juez entiende que la grave situación de los felinos motivó que estos destrozasen parte del mobiliario en busca de comida.

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