Martín Presumido: «Amancio Ortega me aconsejó: "Haz pizzas finitas"»

El propietario de Mamá Chicó quiere que el negocio se convierta en una cadena nacional e internacional


Llegó a ocupar un puesto importante en el gigante Inditex. «Era director comercial para el hemisferio sur de la rama de hombre», recuerda. Empezó casi de dependiente en el Zara de Buenos Aires y fue creciendo en responsabilidades en los 15 años que estuvo en la empresa. «He sido vendedor desde pequeño y gracias a Inditex incorporé los conocimientos de gestión y márketing», destaca. En el verano del 2013 decidió dejar la moda, su puesto, su buen sueldo, para poner en marcha el negocio hostelero Mamá Chicó. Era un viernes de verano por la tarde y vio que Amancio Ortega estaba en su despacho. «Decidí entrar para decirle que me iba y preguntó a qué me iba a dedicar. Se lo conté y me dio un consejo: «Haz pizzas finitas», relata Martín Presumido. Asegura que a la semana al menos cuatro o cinco veces le preguntan por el apellido. «La gente sonríe cuando lo escucha». «Es de origen extremeño. Mi abuelo es del pueblo cacereño de Zarza la Mayor», explica mientras saborea una menta poleo en su local de la calle Picavia.

Hijo de panadero

Habla pausado. «A los argentinos nos gusta escucharnos, pero aquí me he vuelto más callado y se me han pegado las muletillas gallegas», comenta. Nació en Buenos Aires hace 38 años. Sus padres regentaban una panadería-confitería muy grande. «Crecí allí. El recuerdo que tengo de mi padre, al que admiro muchísimo, es verlo de blanco, lleno de harina». Antes de empezar su etapa textil pasó por McDonalds donde preparó muchas hamburguesas. «Mi base actual viene de la disciplina que aprendí en esta cadena americana y los conocimientos de gestión que me aportó Inditex». Recuerda sonriente cuando Zara abrió en la capital argentina. «Pedí una entrevista pero sabía que era difícil porque yo no había terminado el colegio. No conseguí que me llamasen, pero veinte días después lo hicieron porque me habían visto trabajar en la tienda en la que estaba y les había gustado». Se vino a España para formarse durante seis meses. «Mi primer pie en Europa lo puse en el hotel Riazor. Estaba jugando Argentina contra Inglaterra en el Mundial del 98», rememora.

Madrid y Londres

Tras diez años seguidos en A Coruña no piensa mudarse. «Me encanta. Me gusta muchísimo. La calidad de vida, hasta el clima...», comenta Martín, que está soltero y tiene novia. Se le ocurrió el nombre del negocio tumbado en una playa de Brasil. «Chicó es el apodo de mi madre y me pareció bonito y una manera de homenajearla», destaca Martín. Sus padres viven en A Coruña. De hecho su progenitor ayudó en el primer local de la Galera y la receta de la masa de la pizza (finita como dijo Amancio) y de la pasta es de él. Ahora cuentan con un obrador y cuatro restaurantes, el último inaugurado en El Corte Inglés hace unos días. «Pronto tendremos un Mamá Chicó en Madrid. Quiero que se convierta en una cadena nacional e internacional. Que la gente reconozca la marca», anuncia Martín. Le queda poco tiempo libre. «El que dispongo lo dedicó a la familia, los amigos, la pareja... Mientras toma un cruasán a la plancha me cuenta que su rincón favorito es El Quinito, en Barrañán. «En invierno me encantaba ir allí y estar tranquilo», confiesa este argentino-coruñés que dejó Inditex para fundar una cadena de hostelería. «Esto es como una minifábrica», sentencia.

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