Las fiestas de María Pita menos ilusionantes


Si la política es, o debiera ser, el arte de hacer felices a los pueblos, el gobierno municipal de Coruña bien poco ha logrado este objetivo en agosto.

El primer dato incuestionable es que el número de participantes en las actividades festivas es el más pequeño de las últimas décadas. Además, los espectáculos que han movido más gente fueron los más continuistas y menos novedosos. La Feria Medieval, que siguiendo el esquema tradicional ha congregado a miles de personas, lo mismo que los conciertos de Víctor Manuel y Ana Belén, y Rosario Flores, que no se pueden adjetivar ni como novedosos ni originales. Y más o menos la misma afluencia hubo en las architradicionales ferias del libro y artesanía.

La supresión de la feria taurina estaba cantada, pero lo que no entiendo es cómo después del incumplimiento del contrato con la empresa, a la que supongo que habrá que indemnizar, se exhibe en Alfonso Molina el gran cartelón no de las actividades que se iban a realizar, sino el «Adeus touradas».

Más me sorprendió la eliminación de las Casas Regionales, que atraían gran cantidad de gente al centro y eran motor de muchas actividades. Por este certamen pasaban más de 100.000 personas y el argumento para suprimirlas de que no pagaban ocupación de vía pública y, sin embargo, obtenían ingresos en las casetas, es un argumento falaz e inconsistente: otros eventos que en las fiestas se instalan en espacio público no pagan esta ocupación y muchos obtienen ingresos.

La Batalla Naval pasó de durar 36 minutos a 16 con la supresión total de los fuegos acuáticos y la drástica disminución en intensidad, transformando en un espectáculo vulgar lo que había sido un espectáculo de primer nivel.

Los conciertos en Riazor, que en algunos medios se han considerado un éxito, han sido un absoluto fracaso de público: el primer día del Noroeste acudieron, según organismos especializados, 9.000 personas, y el segundo 4.000, cuando algunos años se alcanzaron más de 100.000. Como broche de oro, la romería de Santa Margarita. Con la reforma del concurso de empanadas en exhibición se logró a la perfección el objetivo del gobierno local: solo dos empanadas.

Y en medio de todo esto dos noticias de tremenda importancia: la eliminación de la ayuda municipal a la Sociedad Filarmónica, una de las más antiguas de España, a la que se coloca en riesgo de extinción, y la supresión de 500.000 euros del presupuesto de la Sinfónica, que se han pasado a incrementar los gastos de las fiestas menos ilusionantes de las últimas décadas.

Por Carlos González Garcés Exconcejal

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