El laicismo excluyente

Carlos Negreira LÍNEA ABIERTA

A CORUÑA CIUDAD

13 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Lamento profundamente que la primera decisión del nuevo Gobierno Local de A Coruña sea truncar una tradición que se ha venido manteniendo durante tres siglos y medio. Más allá del trasfondo religioso, la Ofrenda al Santísimo simboliza la unidad de un pueblo, el gallego, que en el siglo XVII fue capaz de unir a sus entonces siete capitales de provincia para dar respuesta a una demanda de los ciudadanos.

Los alcaldes que renuncian a representar a sus ciudades y a sus vecinos en este acto hacen una interpretación sectaria y poco afortunada de lo que señala la Constitución en su artículo 16.2: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones».

Confundir aconfesionalidad con laicismo excluyente es un error común en el radicalismo y que lo único que puede generar es el absurdo e innecesario malestar y rechazo de una parte de la población.