¿Las estrellas de rock nacen o se hacen?

La guitarra es más grande que ellos, pero lo tienen claro: quieren ser una «rock and roll star». Se turnan en las aulas con profesionales y músicos veteranos que, después de muchos años, regresan al punteo. ¿Dónde? En la gallega Rock School

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Antes de entregarse durante doce años a la ardua tarea de capturar momentos de una vida, Richard Linklater rodó en el 2003 la película Escuela de Rock. En ella, su protagonista, un rebelde forofo del rock and roll reconvertido en profesor de instituto, acaba enseñando a los chavales las nociones básicas para auparse a un escenario, desenfundar guitarra, batería y bajo, y arrancarse a hacer ruido. La historia, como siempre, se repite. Esta vez con algunos matices y en A Coruña. Hace unos años Miguel Thomas, guitarrista de la banda Shine, se dio cuenta de que en la oferta académica de la ciudad había un vacío de música moderna. Hizo las maletas y emigró. Temporalmente. Fugazmente. Volvió con el título oficial de la Rock School de Londres bajo el brazo, una institución que desde 1991 forma, con un método reconocido internacionalmente, a grandes talentos musicales. Alquiló un pequeño bajo en la calle Pla y Cancela. E inauguró su propia escuela de rock. Era septiembre del 2013.

Un año y medio después, casi 90 alumnos están matriculados en el centro. Los más pequeños no levantan dos palmos del suelo y los mayores superan ya el medio siglo de vida. Para los benjamines, la escuela oferta clases de iniciación musical para aprender jugando. Seis alumnos, de entre cinco y seis años, acuden al local todos los sábados de 12 a 14 horas para familiarizarse con el pentagrama, las claves, figuras, ritmos y algunos instrumentos. La guitarra eléctrica, el bajo, la batería y el canto moderno -Aretha Franklin, Queen, Jeff Buckley, Aerosmith...- completan las posibles materias a cursar, que se pueden encarar desde el método de enseñanza tradicional o con el objetivo de llevarse a casa, al final del curso, una titulación en toda regla. La academia coruñesa ofrece a sus alumnos la posibilidad de seguir el plan de estudios de la Rock School, un programa con exámenes y ocho niveles diferentes en cada instrumento, reconocido a nivel europeo en el Plan Bolonia y el Marco Europeo de Cualificaciones.  

El elenco de profesores del austero local de la Falperra, dividido en cuatro aulas y presidido por un enorme tablón de anuncios del que han salido ya algunas de las mejores sinergias musicales de la ciudad, está integrado por seis nombres. El propio Thomas y César Torres imparten las clases de guitarra; Iago Blanco, con más de 20 años de experiencia musical, las de batería; Octavio Vargas, exmiembro de conocidas orquestas y formaciones de jazz, de bajo; Lidia Carrión, de técnica vocal; y Antía Blanco, de lenguaje musical y educación infantil. Imparten clases individuales de lunes a viernes, pero también cursos en grupo, actividades para los más pequeños y otras propuestas, como sesiones de producción y grabación musical, en colaboración con el estudio Drum&Roll.

Rock School Coruña no es una escuela al uso. La puerta de acceso al «do, re, mi» moderno conduce en esta academia a un divertido lugar de encuentro, siempre en movimiento, en el que las sesiones teóricas y prácticas conviven con dinámicas actividades. «Una vez al mes -explica Miguel- organizamos algún evento o actividad diferente: una master class de músicos profesionales, jamsesions, ensayos con público de bandas locales, conciertos acústicos de versiones o espectáculos de baile en La Tuerka 27, y dos veces al año, un concierto con todos los alumnos». The show must go on.

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