La Fundación Barrié enseña a construir robots a 1.330 jóvenes

Los alumnos reciben formación teórica y práctica para diseñar sus prototipos

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a coruña / la voz

En un futuro no muy lejano, la presencia de robots será muy normal en la sociedad. Fomentar que los escolares desarrollen su vocación científica y tecnológica para diseñar estos nuevos dispositivos inteligentes es uno de los objetivos del concurso gallego de robótica que organiza la Fundación Barrié y la Institución Galega de Ciencia (Igaciencia), y que desde ayer reúne en A Coruña a 1.400 alumnos y profesores de cerca de cuarenta centros de toda la comunidad.

Las jornadas se dividen en dos partes: una en la que los jóvenes reciben formación teórica, y otra -de dos horas de duración- en la que deben poner en práctica todo lo aprendido, valiéndose para ello de un robot móvil con un kit de Lego que se conecta a un ordenador. Según explicó María José Mariño, directora de Investigación y del programa EducaBarrié, «no es necesario que los participantes tengan conocimientos previos de robótica ni de programación, ya que se explica todo de forma sencilla con el objetivo de que se familiaricen con los robots». De hecho, la parte electrónica del proyecto está integrada en un ladrillo inteligente, y la programación se realiza en un contorno visual muy intuitivo, para que los alumnos puedan ir paso a paso.

 

Retos

Pero además de aprender a manejar sus robots, los participantes deben de ir superando una serie de retos para alcanzar la mayor puntuación y poder lograr un premio, unas pruebas que solo conocen una vez que llegan al concurso. «Esta iniciativa también sirve para que los estudiantes aprendan a trabajar en equipo, que nombren a un portavoz, y que se marquen estrategias para conseguir objetivos, ya que unos prefieren realizar primero el reto más difícil y que puntúa más, y otros prefieren ir poco a poco con los más sencillos», destacó Mariño, que recordó que esta es la tercera vez que la Barrié colabora con Igaciencia.

 

Hoteles con autómatas en Japón

El parque temático holandés Huis Ten Bosch, situado en la ciudad japonesa de Nagasaki, alberga un hotel con robots como personal.

Los robots del «henna hoteru», que literalmente significa hotel extraño, se encargan entre otras tareas de recibir a los huéspedes, limpiar las habitaciones y servir los cafés. Con este «personal» se redujeron los costes de personal y energía, ya que además se utiliza un sistema fotovoltaico. El primer edificio del complejo hotelero dispone de 72 habitaciones. En lugar de llaves, se utiliza un sistema de detección de rostros para que los huéspedes tengan acceso a las instalaciones. «Huis Ten Bosch» es un parque que recrea los Países Bajos con copias a tamaño real de edificios típicos.

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