La verdadera Serramoura

Extravoz visita el aserradero donde se rueda la serie que ha logrado que el desconocido sector maderero entre en las vidas de los gallegos todos los domingos (TVG, 22.00)

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Mientras los Soutelo y los Fiuza se enfrentan por la madera en la nueva serie de Voz Audiovisual para la Televisión de Galicia que ha disparado las audiencias los domingos, la vida es más tranquila en la verdadera Serramoura. En el aserradero de los hermanos García Rocha, en Oza dos Ríos (A Coruña), que ha servido como escenario real para la ficción televisiva, los hijos y la nieta de los hermanos fundadores han cogido las riendas de una empresa que lleva más de 50 años transformando las mejores maderas de Galicia.

Ahora, además, Benito, Isabel y María son fieles espectadores cada domingo de una trama que refleja, aunque con cierto desenfoque dramático, la realidad de un sector tan desconocido como valioso para la economía gallega. «Entre las analogías con la serie yo destacaría el carácter familiar de la empresa -explica Benito- aunque el tema de la falta de madera aquí es diferente, en la serie el aserradero depende de Evaristo, nosotros no dependemos de terceros, nos encargamos también de la tala». En García Rocha trabajan el pino y el eucalipto, y su máxima principal es que «aquí se puede decir que, como el cerdo, aprovechamos todo lo que la sierra corta». Realizan embalajes de varios tipos, desde textil a alimentación, utilizan el pino para carpintería, construcción, acabados, y el eucalipto para fabricar mangos de herramientas. «En este proceso hay que aprovecharlo todo, de lo contrario sería inviable», confiesa Benito.

Como en Serramoura, los tres reconocen que el monte es su medio natural, un medio que, lamentan, a veces no se cuida como debería. «En Galicia no tenemos silvicultura, eso implica que no hay información, no hay cultivo ni se cuidan los bosques, muchos propietarios no saben ni donde están los lindes», explican. Por eso creen que lo bueno de esta serie que les da la posibilidad de que «el sector forestal entre en tu casa todos los domingos. Casi nadie sabe que los árboles se talan, que hay una industria... de repente es como hacernos visibles».

La nueva generación de madereros se queja de que este sector que mueve tanto dinero sea tan desconocido y de que, al final, «la gente se crea que el tablero de madera nace en el hipermercado». El bosque hay que cuidarlo, dicen, porque «es el otro banco de los gallegos. Ahora que llegó la crisis es cuando la gente va a tirar de sus ahorros y vende la madera».

Problemas como los incendios también se reflejan en Serramoura, y sobre eso también tienen opinión los García Rocha: «Galicia arde porque el monte no es rentable, el monte está a monte y es una pena porque hay una materia que se puede aprovechar, si todo se cuidase y se organizase bien».

El valor de Confemadera

Por eso precisamente se implicaron en Confemadera, un colectivo que une a los empresarios madereros (más de 3.000 empresas en Galicia) para defender el futuro de un sector «tan importante como la pesca pero que realmente está mucho más escondido». En este sentido, Elier Ojea, presidente de la entidad en Galicia asegura que «Serrramoura representa una oportunidad para que se visibilice un sector que es estratégico para Galicia. Que se conozca el trabajo de miles de empresas que cada día generan un valor añadido a nuestros recursos forestales. No hay que olvidar que en 52 concellos del rural, este sector  representa el 30% de las industrias asentadas».

La familia García Rocha lo tiene claro: con el potencial forestal que tiene Galicia «podríamos ser más que los suecos, pero para eso hace falta que la gente se interese por sus propios montes, así que esperamos, que, de algún modo, esta serie se ponga de moda y sirva para eso».

Y aunque la Serramoura audiovisual se parece bastante a la real, Benito Isabel y María quieren destacar también el gran esfuerzo que se ha hecho durante décadas y las mejoras que han logrado. «Los aserraderos no son lo que eran -cuenta Benito-, han cambiado mucho con el paso de los años, nos hemos industrializado y nos hemos adaptado a la normativa de prevención de riesgos que afecta al sector, que siempre ha tenido un alto índice de siniestralidad. Era intolerable, pero hemos mejorado mucho».

Aún así, reconocen que el subsector del monte todavía es difícil, y en las talas se sigue produciendo alguna muerte al año. Este peligro es un aspecto que se ha querido destacar en Serramoura, que deja espacio para la reflexión sobre la necesidad de adaptarse al máximo a las normativas. Otra cosa que no refleja la serie, y sus propietarios quieren destacar, es la incorporación de las mujeres a la plantilla del aserradero. «Hemos llegado a tener hasta diez, aunque ahora hay alguna menos. Es un trabajo muy duro, pero también en esto se ha notado la crisis porque antes tenías que buscar gente y ahora no».

«No somos asesinos de árboles»

El compromiso con la calidad y el medio ambiente es otro de los pilares sobre los que se sustenta esta empresa familiar. Para Isabel, es muy importante dejar claro que «no somos asesinos de árboles, la madera se corta porque llega su turno, después se planta y llega la repoblación». Difundir este respeto por la naturaleza como un tesoro que hay que cuidar es algo que define a la nueva generación de madereros gallegos.

En este sentido, Benito añade que le costó mucho inculcar esa idea a sus propios hijos, aunque «ahora ya lo entienden y están orgullosos de lo que hacemos». Ellos, seguramente, continuarán con una tradición que ha respetado el bosque durante varias generaciones.

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