«Quidam» desafía a la gravedad

El Circo del Sol llenó el Coliseo coruñés con un magnífico espectáculo repleto de acrobacias imposibles y números de belleza impresionante


a coruña / la voz

Sorprendieron y gustaron. Mucho y a partes iguales. Fascinaron al público demostrando que el cuerpo humano no tiene límites o, si los tiene, que el equipo del Circo del Sol es capaz de llevarlos hasta lo imposible. La compañía canadiense abarrotó el Coliseo coruñés en la primera de las funciones de Quidam, que podrá disfrutarse en la ciudad hasta el próximo domingo, y demostraron que el espectáculo continúa estando de actualidad a pesar de que fue estrenado hace casi 20 años. Dos horas y media de un impresionante montaje que, nunca mejor dicho, pasaron volando. El espectáculo más humano del Circo del Sol, según la propia compañía, y un derroche de ejercicios gimnásticos envueltos en una belleza escénica impresionante. Y todo ello aderezado con un magnífico vestuario, una escenografía tremendamente original y música en directo.

Medio centenar de acróbatas desfilaron por un set minimalista pero impactante, dominado por un arco gigante que, según sus creadores, evoca una estructura monolítica semejante a una estación de trenes o un aeropuerto. Un lugar de paso por el que desfilaron artistas de 25 nacionalidades para dar vida a la historia de Zoe -intrepretada por Alessandra González, que apabulló con la destreza de su voz-, una adolescente ignorada por sus padres que se refugia en un universo imaginario en el que habitan hombres capaces de girar y caminar en una enorme rueda metálica mientras realizan acrobacias que desafían a las leyes de la gravedad. Personajes que lucen un magnífico vestuario creado por Dominique Lemieux e inspirado en las obras surrealistas de René Magritte y Paul Delvaux. Trajes que ayer lucieron virtuosos contorsionistas sujetos en el aire por una sencilla banda de seda y otros artistas capaces de sincronizarse hasta la perfección para ofrecer al público pirámides humanas y un espectáculo de calidad sobresaliente.

Sin respiración

El Circo del Sol es capaz de convertir un juego infantil como el diábolo en un arte realizando maniobras imposibles, al tiempo que otros artistas asumen posiciones sorprendentes y dan sentido al término de estatua humana. Quidam llevó ayer al público coruñés a un lugar mágico en el que «el más difícil todavía» se sucedió durante dos intensas horas y media en las que el veterano Cirque du Soleil dejó sin límites la capacidad de asombro de los espectadores, que en muchos casos permanecieron boquiabiertos y casi sin respiración los 90 minutos de una actuación en la que Mark Ward ejerce como brillante maestro de ceremonias.

Un espectáculo inolvidable en el que han cuidado hasta el último y más pequeño detalle y que ojalá se pudiese disfrutar a diario. Y durante 20 años más. El 29 el telón se cerrará en A Coruña, para continuar de gira por Europa.

250

Trajes

Cada uno de los artistas utiliza entre 2 y 7 trajes diferentes, hechos a mano. El 80 % de las telas se tiñe de manera personalizada en el taller del Circo del Sol, en Montreal.

300

Zapatos

Todos están pintados a mano para mezclarse con los colores del vestuario y se retocan y pintan antes de cada actuación. Además, en «Quidam» utilizan 30 tipos de sombreros y más de 20 tipos de pelucas fabricadas con cabello natural, que se peinan a diario.

200.000

Perforaciones en el suelo

El piso del escenario está compuesto por cubiertas de aluminio con una alfombra de goma con más de 200.000 agujeritos para permitir que pase la luz desde abajo y cree espectaculares efectos visuales.

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