El templo de la soberanía coruñesa

El Ayuntamiento se trasladó al palacio de María Pita en el 1918


Hacía días que los empleados municipales transportaban muebles, enseres y legajos desde el viejo caserón del exconvento de San Agustín, junto a la iglesia de San Jorge, al nuevo edificio del concejo en la plaza de María Pita. El 18 de septiembre de 1918 ya estaban instaladas todas las oficinas en sus nuevas dependencias: el retén de bomberos y la guardia municipal en la planta baja; la alcaldía, la secretaría, el salón de sesiones y la sala de comisiones en el primer piso; y los diversos negociados municipales en el segundo.

Esa misma tarde, a las cinco, se celebró la última sesión del Ayuntamiento en el antiguo caserón que ocupaban desde hacía 80 años, desde el 14 de diciembre de 1838. Tras el despacho de los asuntos ordinarios, el alcalde, el republicano Abad Conde, propuso realizar solemnemente el traslado de la corporación a la nueva sede. El acto, además de la salida de la corporación entre mazas, incluía una recepción popular y un banquete al que estaban invitadas todas las autoridades para celebrar la toma de posesión oficial del nuevo consistorio. La propuesta fue aprobada por la mayoría, con las protestas de los concejales Pazos y Menlle a quienes les parecían excesivos los gastos a realizar en un momento de dificultades para las clases populares provocadas por el alza precios de las subsistencias debido a la Primera Guerra Mundial.

A las seis salió la corporación, enarbolando el pendón de la ciudad y las dos viejas banderas de los batallones de las milicias nacionales coruñesas; iba precedida por maceros, ujieres y guardias en traje de gala. En la plaza de María Pita les esperaban un numeroso público, la banda de música del Hospicio y varias formaciones de la guardia municipal y del cuerpo de bomberos. La comitiva hizo alto al llegar a la entrada del nuevo palacio; subieron solos el alcalde y el secretario del Ayuntamiento al balcón central donde izaron la bandera española. A continuación todos penetraron en el edificio.

Los concejales y el público se reunieron en el salón de la planta baja donde se celebró el acto de toma de posesión. Allí, el alcalde pronunció un breve discurso, recordando la memoria de los grandes personajes, muchos de ellos republicanos, que formaron parte del Ayuntamiento y que lucharon por el bien de la ciudad; también dijo que la nueva casa sería el templo del progreso y de la soberanía del pueblo coruñés. Tras los aplausos, sonó el himno gallego que los concurrentes escucharon en pie. Después concejales y conciudadanos recorrieron las nuevas dependencias municipales.

A las nueve de la noche, con la fachada del palacio y la torre del reloj iluminadas, llegaron las autoridades civiles y militares invitadas al banquete de gala para festejar la inauguración del edificio; también acudieron los representantes de los diarios locales que narraron en sus crónicas lo sucedido. La plaza bullía de gente mientras la banda de música del Hospicio ejecutaba alegres aires regionales. La fiesta duró hasta las doce.

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