Ética y deontología


Que casi 200 profesionales de la salud de toda España se reúnan en A Coruña para reflexionar sobre sus obligaciones éticas, convocados por la Organización Médica Colegial, me parece algo muy encomiable. Cuando hoy se están postulando éticas de mínimos o éticas para la convivencia, se hace desde el supuesto de que lo único que puede reglamentar un comportamiento homogéneo de la sociedad es aquello que afecta a la propia supervivencia de la sociedad en una civilización decente y sostenible y al respeto hacia todos sus miembros. La respuesta a esto no está dada de una vez para siempre, y por eso hay que deliberar prudentemente. De ello saben mucho quienes se dedican a la sanidad, comprometidos desde el origen mismo de sus diferentes profesiones con la salud de sus conciudadanos.

Nuestra sociedad, se diga lo que se quiera, no está desprovista de valores morales, y algunos de ellos, fundamentales, brillan hoy con más fuerza que nunca: la autonomía, la no maleficencia, la justicia, la beneficencia. Brillan, claro está, como valores, aunque no necesariamente como realizaciones. Precisamente porque no siempre se cumplen, la sensibilidad pública está mucho más atenta a sus infracciones de lo que estuvo antaño. Y por eso mismo hay que ser creativos a la hora de implementar su cumplimiento.

Que esa reflexión se pueda hacer, además, de la mano de dos gigantes de la ética mundial, como son Tom Beauchamp y Adela Cortina, es un privilegio que conviene agradecer al Colegio de Médicos de A Coruña, anfitrión de estas jornadas.

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