Un padre logra que un colegio de Oleiros deje de poner deberes

Eduardo Eiroa Millares
Eduardo Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Exigió en una denuncia que se aplicase una orden autonómica que lo impide

29 may 2013 . Actualizado a las 09:26 h.

En el Isidro Parga Pondal los niños de primaria, aprueben o suspendan, tienen las tardes libres. El colegio no les envía deberes a casa, ni a los que necesitan refuerzos en matemáticas ni a los que no arrancan con el inglés. Y no porque el centro se niegue a hacerlo ni porque los padres no los pidan, sino porque un progenitor exigió que se aplicase una orden autonómica de 1997 que lo impide.

El problema surgió hace dos años, cuando alguien entendió que los niños no tenían que volver a casa con deberes, tal y como recoge la legislación, sin excepciones. Los intentos de la mayoría de los padres para hacer que el centro pusiera algunas tareas, leves, a los alumnos, no dieron resultado y se toparon siempre con denuncias o reclamaciones ante la Inspección de Educación.

Los inspectores visitaron en diversas ocasiones el centro educativo situado en Santa Cruz (Oleiros), hasta que en el colegio optaron por ceñirse escrupulosamente a la normativa y acabar con el envío de todo tipo de ejercicios a casa para evitar el riesgo de que los docentes acabaran expedientados.

La restricción llegó a tal punto que no hay ni un solo alumno de primero y segundo curso que tenga tarea alguna, de ningún tipo.

El asunto ha levantado ampollas entre la mayoría de los padres, que llevan intentando por todas las vías posibles cambiar esa restricción. «Nosotros no pedimos carga de deberes, sino crear un hábito entre los niños», dice Belén Fernández, una de las madres afectadas que piden un cambio. Lo tiene difícil porque la norma indica otra cosa.

El asunto llevó a que un grupo de progenitores iniciase una recogida de firmas y se movilizasen en las redes sociales. «Estamos haciendo ruido para que se sepa que una mayoría se opone a esa norma y que si, se ha de cumplir, lo haga en todos los centros», dice Fernández, que ve como otros alumnos de distintos colegios llevan trabajo a casa con total normalidad.

En el centro entienden la postura de los padres, pero dicen que no tienen otro remedio porque se enfrentan a un expediente. «Esa ley se hizo para evitar excesos, pero como colegio, nos guste o no, tenemos que acatarla», dicen desde el Parga Pondal.

La obligación del cumplimiento de esa norma se remitió también, a raíz de la reclamación, a centros de A Coruña, Sada y el resto de los de Oleiros.