Man regresa a su chabola diez años después de su muerte

Sus restos fueron desenterrados ayer y serán incinerados hoy

Operarios de una funerario retiraron el ataúd ayer por la tarde
Operarios de una funerario retiraron el ataúd ayer por la tarde

carballo / la voz

Hace hoy diez años justos aparecía muerto en su pequeña chabola Manfred Gnädinger. Man de Camelle, el anacoreta, el hombre que murió de pena tras el Prestige, epitafio no escrito que le quedó para siempre tras la tristeza que le provocó que la marea negra llegase a las puertas de su vivienda. Y justamente hoy se cumplirá uno de los deseos que el Alemán (1936-2002) dejó escritos en su testamento, firmado en 1972 ante el notario de Vimianzo: ser enterrado en su propio museo o sepultado en el mar.

La legislación sanitaria y mortuoria impide el cumplimiento estricto de su mandamiento, pero no de la intención: las que se enterrarán en la chabola que fue su casa desde 1961 son sus cenizas. Justamente ayer por la tarde una funeraria se encargó de la exhumación del cadáver, posteriormente trasladado hasta A Coruña para su incineración, prevista para hoy a primera hora de la mañana, sobre las 08.00. Doce horas más tarde, a las 20.00, se realizará el entierro de la urna. Todo ello gracias al trabajo de la Fundación Man.

La comitiva saldrá desde unos cien metros antes, desde la casa de cultura que lleva su nombre y que se construyó en su memoria, hasta lo que queda de su museo. La urna se introducirá en la caseta. El acto de hoy será simbólico, pero en los próximos días se realizará el trabajo completo: una pequeña fosa en la piedra de la base, sellado posterior y colocación de un bolo de granito en la parte superior, de los que abundan en el entorno. Además, la Fundación Man o el Concello de Camariñas arreglarán, para darle mayor seguridad, la puerta de acceso a la chabola.

La exhumación de ayer se desarrolló con normalidad. Los documentos estaban en regla, con los permisos pertinentes de los familiares, y la firma del juez llegó a tiempo. Pese a los diez años transcurridos (el sepelio fue el 30 de diciembre del 2002), la caja se conservaba en muy buen estado. El nicho, que pertenece a la parroquia de Camelle (como todo el camposanto), queda de nuevo libre. Mañana habrá más actos en Camelle en recuerdo de su memoria, la personal y la artística.

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