El fútbol permite dar lecciones de humanidad


1 El fútbol es un deporte, pero hay gente que lo convierte en un motivo para profundizar en la amistad. Un ejemplo, el homenaje que las viejas glorias de Baio quisieron tributar a uno de los suyos, el Decano del Colegio de Abogados de A Coruña, Antonio Platas Tasende. La jornada se convirtió en una auténtica lección de humanidad. A la una y media se juntaron en la iglesia antigua para dedicarle una misa a todos los ex jugadores y ex directivos fallecidos. Hubo emoción entre algunos de los asistentes. Luego se fueron al campo de fútbol Platas Reinoso, donde el letrado recordaba como el ex alcalde de Zas Ramón Lois Ordóñez gestionó con él la adquisición de los terrenos. Cándido Fuentes, promotor de todos los actos, quería hacer una foto con las viejas glorias del fútbol baiés, aquel grupo surgido alrededor del Muíño de Veloso: Manuel Veloso, el capitán vitalicio del equipo y mito balompédico de Baio al quedar inmortalizado en la portada del libro de Xosé María Lema (también presente en el acto) dedicó al equipo, Rogelio Blanco, Dego, Rogelio y Perfecto Montero, Alberto, Fernando Blanco, Enrique Pailos, Maximino, Manuel y Braulio García, Manuel Martínez, Julio González, Alfonso Mira, Perfecto Amado, Tonecho Martínez, Alfredo Madrigal, Antonio Platas o Raúl Pérez. Alguno intentó tocar el balón, pero sin demasiados alardes.

Luego vino la comida, en Casa Cruz. En el restaurante estaban ex presidentes, ex jugadores y el actual mandatario del equipo, Diego Díaz. El xantar fue plácido y copioso. En la mesa presidencial estaban Platas Tasende, el cura Francisco Espasandín, Manuel Martín Gómez, letrado y ex jugador de fútbol; Antonio Díaz Amor, presidente de la coral Xan Mella, y el también abogado José Luis López. Empezó los discursos Cándido Fuentes. Alabó la figura del homenajeado y la de su padre, el maestro de Baio. Manuel Martín Gómez, especialmente elocuente, dijo en su intervención que estaba encantado por asistir a una reunión de personas íntegras y que sentía envidia de Platas porque logró ser con todo merecimiento profeta en su tierra. Acabó diciendo que está orgulloso de haber nacido en un rincón de la Costa da Morte y «de ser uno de vuestros amigos».

Sincero y humilde se mostró Platas, que manifestó no tener idea de que lo que iba a ser una comida de unos amigos acabase siendo un homenaje en toda regla. Dijo sentirse «abrumado» y se quitó méritos para merecer el reconocimiento que estaba recibiendo. Comentó que es hijo de un maestro represaliado que pudo criar sus hijos gracias a la generosidad del pueblo de Baio. Señaló que si algo consiguió fue porque «para el trabajo no hay competencia», como le enseñó un profesor suyo. Sí quiso aclarar que nunca ha sido un «hombre de mala fe». Dio las gracias por haber hablado tan bien de su padre y acabó diciendo: «Estáis en mí como la música en la garganta del ruiseñor, aunque no cante».

Orella á feira

2 Las fiestas de Santa Irene, en Salto (Vimianzo) están siendo un éxito, lo que demuestra que el presidente de la comisión organizadora, Plácido Castrege Pazos, ha hecho un gran trabajo.

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