El «aparcamaridos» de Marineda


A Coruña / la voz

Lo dijo claramente en el 2007 el informe de la consultora canadiense Wharton y Veder Group: Los hombres compran, las mujeres van de compras. Ese es el título del documento en el que se analizaba los comportamientos del consumidor de ropa según su sexo. Más o menos, la conclusión del informe venía a ser que, mientras que un porcentaje muy alto del sexo masculino considera la compra de una prenda de ropa como una misión -se sabe lo que se quiere, se adquiere y se va-, entre el sector femenino se valoraba la experiencia de la compra, recreándose en la búsqueda, las atenciones, la música del local, etcétera.

Esta diferente actitud ante la experiencia de comprar genera choques cuando ambos sexos acuden de la mano a las tiendas. Estos se manifiestan, a veces, en imágenes tan clarificadoras como la que se podía ver la tarde del sábado en Marineda City. Fue tomada en la segunda planta del centro comercial. Allí se ubica Primark, uno de los establecimientos que más éxito ha cosechado en los primeros días de funcionamiento del complejo. Dentro, decenas de mujeres encantadas de revolver entre camisetas jerséis y pantalones. Fuera, hombres aguardando que las compras lleguen ya a su fin.

«Vaya, ¡un aparcamaridos!», comentaba una joven entre risas. Y, aunque la zona no se haya oficializado, oficiosamente todo apuntaba a que esa esquina acogerá los bostezos y resoplidos de esos hombres que continúan sin encontrarle la gracia a pasar horas y horas de tienda en tienda, y tiro porque me toca.

«Las mujeres piensan en las compras de un modo humano e interpersonal, mientras que los hombres lo ven como una tarea que hay que ejecutar», concluía el citado informe. Ahora solo queda colocar unos asientos en esta zona de estacionamiento para hacerlo todo más llevadero.

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