Homenaje a una estación de servicio con mucha solera

Patricia García Lema
Patricia García A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

CÉSAR QUIAN

Un local de los Rosales reproduce la fachada de la vieja gasolinera de Cuatro Caminos.

28 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

De sus surtidores manará cerveza en lugar de gasolina. La mítica estación de servicios de Cuatro Caminos vuelve a renacer en Los Rosales, pero en esta ocasión convertida en un bar. En la nueva estación se pasará de los lavados de coche o los cambios de ruedas, a los pinchos de tortilla y al buen café. Hace ocho años que la antigua gasolinera de Cuatro Caminos fue demolida. La emblemática fachada de la obra del arquitecto Antonio Tenreiro y Peregrín Estellés es recuperada ahora por Pedro Salgado y Chus Prego, los propietarios de Estación de Servicio, un local que pretende homenajear el desaparecido edificio y que se inaugurará el próximo siete de octubre. Estos amantes de la arquitectura decidieron que ésta era una buena forma de conservar el patrimonio cultural de A Coruña. «Se trata de recordar uno de los edificios emblemáticos de nuestra ciudad», comenta Chus mientras recuerda con nostalgia la desaparecida estación. El local está situado cerca de la plaza Elíptica, en los Rosales y lo primero que llama la atención es la fachada, por sus similitudes con la antigua estación de servicio de Cuatro Caminos. «La gente está desorientada y muchos nos preguntan si realmente vamos a abrir una gasolinera», cuenta la propietaria. A las personas que pasan por delante del local les llama la atención su estética, aunque según Chus «son pocos los que se acuerdan de la vieja estación». Un auténtico museo En las dos plantas que conforman el interior del local uno puede encontrar una gran variedad de objetos. Todos ellos forman parte de una colección personal de los propietarios, recopilada a lo largo de muchos años, y que decidieron mostrarla para «que todo el mundo que lo desee pueda disfrutar de ella». Tal y como lo describe Chus «el bar es como un pequeño museo». Y no le falta razón. Las paredes están empapelas con estanterías en las que reposan un gran número de antigüedades, desde colecciones de botellas, cervezas, sifones, juguetes, hasta una serie de cajas antiguas de refrescos. Entre los objetos con más años de antigüedad destacan unas vidrieras de cristal de hace sesenta años, que fueron cedidas para exponerlas en el local.